Donde fallaron los médicos
Dejemos de lado a Hipócrates. Se le considera el Padre de la Medicina y el “juramento hipocrático” se les exige aprendérselo a los graduandos en muchas universidades. El murió hace muchos años y son muy pocos los médicos que se acuerdan de él y mucho menos de su juramento.
Desde el primer día de la huelga los médicos fallaron. Buscaban solo y así lo manifestó la dirigencia de la COMENENAL un incremento salarial del 60%. Días después al darse cuenta de que su movimiento carecía de todo respaldo y simpatía, incluyeron en sus demandas salariales unos puntos relacionados con graves deficiencias administrativas. Volvieron a fallar los médicos, tal vez, mal dirigidos cuando no dieron ninguna muestra de interés en acelerar el proceso de negociación. Pasaron días en los cuales los enfermos, por supuesto, los más pobres, carecían de toda atención. Días estos de angustiosa espera a que “las bases” de los médicos tomaran la decisión de aceptar o rechazar la propuesta del Ejecutivo. Muy distinto hubiera sido la reacción popular si el gremio médico hubiera presentado simultáneamente sus demandas salariales (que nadie discute que merecían un ajuste) y las exigencias de que se corrigieran serias fallas administrativas. La poca simpatía que tenía el gremio la han ido perdiendo día a día ante la poca voluntad demostrada de tratar de resolver el conflicto planteado.
No se cuantos días más demorará la huelga, ni las medidas que tomará el gobierno, para cumplir con su deber de darle salud al pueblo panameño, pero la ciudadanía, con la excepción de FRENADESO, está desesperada esperando a que el paro termine y se de una solución justa.