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"Donde termina la ley, empieza la tiran?a"


Voltaire, Rousseau y Kant, fueron entre otros, filósofos en una época donde las monarquías tiranizaban los pueblos. John Locke, un importante pensador inglés, influyó en los ya mencionados con planteamientos que adquieren hoy tanta vigencia, sobre todo en nuestra América India, con la grave diferencia que debiéramos estar en pleno gozo de un sistema que se supone es el poder del pueblo, quien elige a aquellos que lo han de representar, siempre en la búsqueda del bienester común.
Locke sostuvo que la tiranía consistía en hacer uso de un poder que se tiene, pero no para hacer el bien de quienes están bajo tal poder, sino para el provecho de quien lo detenta. El tirano, entonces, no se guía por la ley, sino por su propia voluntad en clara satisfacción a su ambición. Añade, que todo aquel que excede el poder que da la ley y hace uso de la fuerza para imponer a sus súbditos cosas que la ley no permite, cesa de ser magistrado para convertirse en tirano (del II Tratado del Gobierno Civil, siglo XVII, escrito hace 300 años). La historia se repite en espiral.
Locke sostuvo que nadie puede exceder los límites de la autoridad, ni el gran ministro ni el pequeño funcionario; y la tiranía no puede justificarse ni en un rey ni en un alguacil.
Ahora bien, ¿debe el pueblo defenderse de estos abusos o tomarse la justicia en sus manos? Aquí surge el debate. Vemos que es un mal endémico que padecemos en Latinosmérica (quizá con un par de dignas excepciones), ya que quienes buscan el poder lo hacen por el poder en sí. Las leyes son accesorias y se aplican con celeridad, cuando conviene, y cuando no, pues no se aplican. Existe una clara discriminación en esto, y los ejemplos pueden llenar decenas de páginas, sin exageración de ninguna clase. El poder político y el económico se hacen cuasi socios, y las normas legales pasan a un segundo o tercer plano. Es un "si me conviene" o "a quién perjudica" el marco en el cual se conjuga el verbo de ejecutar o administrar la ley, y por ende, entra peligrosamente a participar en este escenario, la tiranía.
Si el pueblo finalmente advierte que quienes están "representándolo" en las esferas del poder, utilizan éste sólo para su beneficio, recibe el mensaje de que si el incumplir la ley es bueno para los de arriba, también lo debe ser para los de abajo. Es así como continuamente apreciamos por los medios de comunicación, las francas violaciones a las leyes, por quienes vociferan que no les importa siquiera la existencia de ellas, y a la vez, por aquellos que deben hacerla cumplir, pero que actúan con una pasmosa pasividad. A la pregunta que expuse en el párrafo anterior, debo colegir, que si el pueblo intenta una justa defensa de sus intereses, entra en un coqueteo peligroso de la tiranización del pueblo por el pueblo, en dirección clara hacia la anarquía.
¿Cuál puede ser la respuesta correcta? Difícil situación la que se desprende, pues pareciera ser que si aquellos llamados a respetar la ley no lo hacen, o quienes aspiran a hacerlo tampoco la respetan, ¿cómo controlarían entonces, lo que es evidente? Tarde o temprano la paciencia de un pueblo termina, y si nos guiamos por la historia, no es de la mejor manera.
Aún pudiese quedar algo de tiempo para buscar la cordura de los dirigentes, tanto de los políticos como de las diversas organizaciones que, de una u otra manera, entran a formar parte de la evolución o involución del problema. Hasta ahora ha existido una irresponsabilidad galopante, de vieja data y que permea la sociedad sin que nada ni nadie haga el intento serio de frenar, ni la tiranía existente ni la anarquía creciente.
Hicieron una lista de sus necesidades más apremiantes, como lo es la construcción de un centro de salud para atenderse y no tener que llegar hasta Chepo. Señalan que cuando han tenido emergencias, les ha sido dificil conseguir transporte para salir del área.
María Caballero, residente del sector, ha sufrido de amebas porque el agua no es potable. Considera que el pueblo creció y necesitan un centro de salud urgente.
  • Aunque es regular sólo pasa por la calle principal, porque las internas están en mal estado, son de tierra y tienen muchos huecos.

  • En materia de seguridad solicitan una sub-estación de Policía permanente, aunque los uniformados pasan constantemente, consideran que sería mejor la sede, ya que los reos en fuga pasan por allí.


La subdirectora del plantel, Anina Gil, mencionó que hace un año estaban paralizados los trabajos de ampliación de la escuela, porque la compañia que realizaba la obra incumplió el contrato.
Sin embargo, en reciente l Consejo Consultivo realizado en Chepo, se aprobó una partida para culminar los trabajos.
Su principal preocupación es el comedor escolar, el cual no tiene alimentos, ni sillas.
El maestro encargado de bienestar estudiantil, Catalino Tugrí, señala que requieren alimentos y no tienen recursos económicos para atender a tantos niños.
En estos momentos sus preocupaciones giran en torno a la falta de servicios higiénicos, no tienen teléfono público, y las letrinas se han quedado obsoletas.
Las personas que deseen ayudar a los niños de esta escuela pueden comunicarse con los maestros a los siguientes teléfonos 6627-6684 (Sub-Directora) y al 6600-2488 (Bienestar Estudiantil).
Panamá América contactó al Ministerio de Educación para obtener una versión de qué proyectos de mejora hay para esa escuela, pero al momento de redactar esta información, no hubo respuesta.

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