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Donna y Anne: cargas de profundidad


Caracas (AIPE)- No es por casualidad que las dos embajadoras de Estados Unidos, en Venezuela y Colombia, se han dispuesto a leer la cartilla a los de allá y a los de acá acerca de aquellos aspectos de sus actuaciones que están generando urticaria en el país del norte.
Por razones evidentes, el golpe en la mesa que dio Anne Patterson en Colombia fue bastante más contundente que la opinión emitida por Donna Hrinak en Venezuela. Pero ambos tienen una significación muy elocuente, cualquiera que sea el nivel de desviación que los americanos puedan sentir que los dos países guardan en relación con la gesta histórica más importante de los últimos 100 años, la que está protagonizando Estados Unidos en beneficio de la humanidad.
Las opiniones de las dos embajadoras se ubicaron sabiamente en el terreno limítrofe de la intervención en los asuntos internos de cada país: suficientemente audaces para captar el ojo de la prensa y hacer que el aviso fuera ampliamente perifoneado, pero a la vez, con una gran dosis de sensatez para que generara una reacción de adhesión de parte de los sectores pensantes de cada país y de la comunidad latinoamericana. Un fuerte aviso a todo el continente acerca de la determinación de Estados Unidos de no tener contemplaciones con los movimientos terroristas de la región, y un recordatorio de la posición asumida por el Presidente de ese país de no mirar con buenos ojos a sus detractores, definidos como aquellos que colaboren o favorezcan la torcida y execrable causa del terror.
La máxima autoridad americana en tierra neogranadina no pestañeó cuando en clara e inteligible voz, expresó el punto de vista americano en torno a la relación que existe entre guerrilla, terrorismo y narcotráfico y fue contundente al expresar que los Estados Unidos están dispuestos a ahogar financieramente y a combatir con muchas otras armas a los grupos insurgentes colombianos - el ELN y las FARC al igual que las autodefensas.
En Venezuela, la Sra. Hrinak no dejó pasar la oportunidad para evidenciar que en la hora actual ningún país puede permitirse el lujo de no mantener posiciones diáfanas en torno al problema más grande que enfrenta la humanidad que es la amenaza global del terrorismo, cualquiera que sea su forma de expresión.
Las dos intervenciones de las cabezas de misión en Bogotá y Caracas son hechos que se inscriben dentro del contexto del posicionamiento asumido por Francis Taylor, oficial a cargo del contraterrorismo en el Departamento de Estado, cuando afirmó que los grupos rebeldes colombianos "recibirán el tratamiento de cualquier otro grupo terrorista del mundo... incluyendo, donde sea apropiado -como en Afganistán-, el uso de la fuerza militar".
Es claro, pues, que Estados Unidos deja bien sentado el hecho de que no pueden existir ambigüedades cuando se trata de favorecer, así sea con la palabra, causas consideradas por el mundo entero como terroristas. Y es allí donde encuentran asidero las palabras de Donna Hrinak, quien sostuvo que la política exterior venezolana tiene al mundo confundido con sus constantes cambios de brújula. La Sra. Hrinak dejó claro que la falta de credibilidad se paga caro en cualquier momento, pero mucho más hoy en día, cuando lo que está en juego es la paz planetaria.
Fue más lo que no dijo la embajadora que lo que alcanzó a verbalizar. Washington no pasará la página sobre ninguno de los episodios de desencuentros con Venezuela. En ese terreno se inscribe la negativa al seguimiento aéreo del narcotráfico sobre los cielos venezolanos, el apego a favorecer a la subversión armada en Colombia y la evidente falta de diligencia para entregar a un terrorista colombiano, secuestrador de aviones, que vive a sus anchas en Venezuela. Temas como estos han sido recogidos por la prensa americana que también reporta con horror cómo por Venezuela transita mensualmente una tonelada de la cocaína que financia a la insurgencia y a los horrores del vecino país.
Ahora que está más clara la relación y que el mundo entiende mejor la imbricación estrecha entre narcotráfico y terrorismo, el posicionamiento venezolano en dos temas que nos tocan muy de cerca - guerrilla y droga- no puede dar lugar a medias tintas. Más nos vale estar conscientes de ello... o debemos estar dispuestos a pagar el costo de nuestras veleidades con el terror.
(c)* Columnista y miembro del consejo editorial del diario El Nacional de Caracas.www.aipenet.com

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