A dos años de la muerte por dietilenglicol
En este mes se cumplen dos años de haberse producido una cuantía de defunciones, que hoy conocemos como Intoxicación por Dietielenglicol. Desde su inicio, el proceso de investigación epidemiológica no fue el más adecuado, ya que para el sistema la toxicidad no figura como un problema prioritario.
A pesar que la CSS había capacitado a 17 funcionarios en un postgrado a distancia de Toxicología, de un año, se asignaron funciones de investigación a un grupo de médicos cuya formación no se vincula a la medicina ambiental, medicina del trabajo o a la medicina social, sobre las causas reales de un asunto que, desde sus inicios, indicaba una causalidad toxicológica.
Por otro lado el mandato de la Junta Directiva de la CSS (Políticas y Estrategias 2000-2004) de conformar laboratorios de Toxicología se paralizó a partir del 2003 (con la administración de la Caja 2003-2004) y, lamentablemente, la actual administración no ha resuelto la urgencia de poder realizar estudios toxicológicos en seres humanos (más valor tienen los caballos que los ciudadanos panameños) como parte de una exposición que afecta a toda la población. A su vez, el fenómeno puso en evidencia las ausencias de epidemiólogos ambientales u ocupacionales, de especialistas en toxicología clínica y analítica. Desconocemos cuáles son los criterios en que la comisión MINSA-CSS se basa en la determinación de la causalidad toxicológica. Esperamos que se hagan en base a criterios modernos de la causalidad epidemiológica compleja. Desde el punto de vista toxicológico se debió realizar la prueba de 2-hidroxietoxiacético en orina o en tejido renal como indicador directo de exposición, pues es el responsable de la intoxicación aguda o crónica. ¿Cuáles son las razones para no difundir en la población esta información? Con el uso de este metabolito como herramienta de laboratorio, aunado a datos clínicos en poblaciones en riesgo, se habrían salvado vidas y se hubiesen evitados las secuelas renales y neurológicas que puedan presentar, en un futuro, los sobrevivientes.
En honor a los fallecidos, lo mínimo que el Estado (MINSA-CSS) debe hacer es crear un centros de Toxicología conformado por tres grandes componentes: 1) Unidad de Información toxicológica (bases de datos, por lo general, PNUMA, OMS, OIT son de acceso gratuito); 2) Unidad clínica toxicológica (incluye Cuidados Intensivos específicos); y 3) Unidad laboratorio (para análisis de muestras ambientales y de fluidos orgánicos).
En el primer caso se trataría de constituir una red de información con personal capacitado como son los farmaceutas con formación en Toxicología. En el segundo, se trata de conformar unidades de clínica toxicológica en base a perfiles epidemiológicos de exposición y de un inventario sobre sustancias químicas, y de formar médicos, enfermeras especialistas en Toxicología Clínica; y en el tercero caso, formar químicos o tecnólogos médicos en Toxicología analítica.