default

"Dos ciudadanos ejemplares"


Cuando el gobierno presidido por Guillermo Endara asumió la administración del Estado en diciembre 1989 lo hizo con cuatro meses de retraso, porque la dictadura norieguista, ante la imposibilidad de repetir un fraude como el que montó en 1984, para imponer a Nicky Fraudito (el flamante director de la ARI, Nicolás Ardito Barletta), anuló las elecciones que había perdido por la más amplia mayoría que registra la historia de nuestro país.
En 1989, el director de la campaña del candidato de los cuarteles, es bueno recordarlo, fue el actual presidente. El país estaba hecho leña internamente; el gobierno no tenía un centésimo y como la deuda pública no se pagaba desde 1987 era imposible recurrir al crédito internacional.
A ese desmadre institucional, así como al caos financiero y social que vivía Panamá en 1989 contribuyeron, como primerísimos responsables, Ernesto Pérez Balladares y Nicolás Ardito Barletta.
Después de las elecciones de 1994, ganadas por el PRD con el porcentaje de votos más bajo (32%) que registra la historia electoral panameña, ambos caballeros volvieron a ser protagonistas de los destinos nacionales.
Recuerdo muy bien, y seguramente ustedes también, que durante su campaña el entonces aspirante presidencial se transformó, siguiendo el consejo de sus asesores electorales, en un hombre bonachón y hasta tolerante, prometiéndole al país un gobierno honesto y trabajador, volcado hacia los pobres y tan ejemplar que a sus detractores no les quedaría más remedio que morder el polvo, pero como los hechos demuestran ha sido todo lo contrario.
También recordarán ustedes que tan pronto asumió la Presidencia forzó la salida del Director de la Autoridad de la Región Interoceánica, para instalar en ese puesto a su amigo Nicky, porque necesitaba, explicó, que ese cargo lo ocupara alguien de su entera confianza y con las calificaciones excepcionales del ex-presidente cuartelero.
Para beneficio del país, por la decisión soberana del pueblo, ya quedan pocos días para que nuestro "egregio mandatario" nos libre de su iluminada conducción, pero nos deja varios problemas gordos que habrá que enfrentar. Entre esos, la corrupción generalizada que brota, como los hongos después de la lluvia, en cualquier ministerio o agencia donde se raspe la delgada corteza que la multimillonaria propaganda oficial ha creado, con el empeño inútil de ocultar la podredumbre subyacente. Y también, aparte de la Sala Quinta y otras bellezas, nos deja a Fraudito.
Uno de nuestros dos "ciudadanos ejemplares", como dije, deja su cargo a fin de mes, pero el otro todavía pretende aferrarse al feudo de la ARI en el que, como ya está más que comprobado, ha imitado con fidelidad absoluta al que muy pronto será su "colega expresidente".
Desde sus tiempos al frente de las finanzas públicas durante la dictadura militar el otro "ciudadano ejemplar" comenzó a forjarse su bien ganada reputación como un consagrado "cantamañanas". Sus fantasiosas proyecciones sobre los miles de empleos que iba a crear las ha seguido repitiendo ahora que está al frente de la republiquita en que ha transformado la ARI, y que es, sin duda alguna, la agencia de bienes raíces más cara del mundo.
Los empleos nunca llegaron y para producir cuatro reales vendiendo los bienes revertidos, haciendo gala de su comprobada incompetencia, se ha gastado el doble de su valor.
Siempre supimos que nuestros dos "ciudadanos ejemplares" eran lo que han demostrado ser y buen servicio le harían al país si después del 31 de agosto próximo, ambos se "autoproscribieran" de la vida pública.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América