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Dos fértiles comunidades


En días pasados visité los encantadores pueblos de El Copé y Bajo Grande, donde el advenimiento de mejores días se ven llegar a través de las miradas de los habitantes de estas comunidades ubicadas en los verdes paisajes del distrito de La Pintada, provincia de Coclé. Allí, junto a mis compañeros de aquella gira, vislumbramos las maquinarias que ejecutan la construcción de la carretera El Copé - Bajo Grande. Desde ese preciso momento, me propuse la meta de hacer del conocimiento de la opinión pública esta singular obra, pues nos causó una gran emoción el saber que dentro de algunos meses, todas estas comunidades apartadas de la "civilización del concreto", pronto tendrían su grano de desarrollo.
Esta obra, deseo de los miles de habitantes de estos parajes, será una realidad y se concretará para beneficio de estas humildes y fértiles campiñas, donde el sol abrasador seduce desde el alba, la frente sudorosa del incansable hombre que cosecha la tierra con sus habituadas manos.
En busca de nuestro destino, recorrimos sus 16 kilómetros de extensión; en la cual, el Gobierno, a través del MOP, invierte más de dos millones de balboas. Nos causó mucha alegría ver a todo un equipo de trabajadores, con apoyo de sus pesadas maquinarias, esforzarse coordinadamente bajo la orientación que les indica la ingeniería civil, para lograr su meta y pavimentarla al término del compromiso de esta constructora con el Estado.
A medida que avanzábamos, vimos unos verdes y altos pinos que nos llamó tanta la atención, que decidimos tomarnos unas fotos para el recuerdo. Más adelante, nos deleitamos al ver los árboles de toronjas y naranjas, propios de El Copé, que según nos informó un habitante, es producen con calidad de exportación. Algún día, estos cítricos pasarán por esta carretera hacia diversos destinos y mercados.
Estamos totalmente seguros que para los poblados vecinos de Ojo de Agua, El Harino, Loma Bonita, La Mina, El Palmar, Caminito Real y El Calabazo, avisos del progreso les tocan a sus puertas y que quienes se dedican en estas fértiles tierras, al cultivo y producción de cítricos y diferentes rubros alimenticios, como modo de activar sus economías, dentro de poco, podrán sacar el producto de sus cosechas hacia los mercados nacionales con mayor facilidad gracias a este beneficio de indudable progreso. Espero haber cumplido mi franca promesa de dar a conocer a la luz pública el inicio de esta construcción y Dios quiera que sea pronta realidad, porque ellos también se lo merecen.

101 años de Panamá América

 
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