Dos perdedores
Fidel Castro Ruiz, cada vez que tiene oportunidad aprovecha los diferentes foros internacionales para levantar una polvareda que le sirva de mampara para tergiversar la fracasada realidad política y económica de su país. En la Cumbre, celebrada en Panamá, pudimos apreciar cómo quiso robar cámara y formó una controversia con el presidente hondureño, en aquél entonces, por asuntos totalmente ajenos a la agenda de la Cumbre, logrando deslucirla. Igualmente levantó un embrollo referente a un presunto atentado contra su vida. En vez de agradecer al resto de los países americanos la cabida que le han dado en dichas cumbres, no siendo un país democrático, se lanza en forma desafiante a cuestionar los sistemas democráticos americanos como si le asistiera alguna autoridad moral.
Un hecho evidente es que hoy día los países tercer mundistas latinoamericanos tratan a Fidel Castro de tú a tú, situación que era muy diferente hace unos años atrás, cuando Fidel Castro acostumbraba amenazar a sus vecinos con exportar su revolución a todos aquellos que no se sometieran a sus designios. En este sentido tenemos declaraciones del actual Secretario de Estado de Estados Unidos que expresó que "Fidel Castro ya no es la amenaza que fue y se ha convertido en una estrella en declive."
Lo cierto es que los norteamericanos son los únicos responsables de la permanencia de la tiranía cubana. Son ellos los que conjuntamente con Rusia negociaron la permanencia y seguridad del régimen cubano cuando sus intereses así lo exigían y en esos momentos para nada se consideraron los derechos humanos de millones de cubanos sometidos por el régimen fidelista. No han faltado quienes han considerado a Fidel Castro el "Super Espía de la CIA", de allí su longevidad en el poder.
Ahora, en México, país que por décadas mantuvo unas excelentes relaciones con Cuba, nuevamente Fidel aprovecha la atención internacional en la Cumbre que se realizó en la ciudad de Monterrey, para constituirse en el centro de atracción. Terminada su intervención adujo que el presidente mexicano Vicente Fox y el Canciller Jorge G. Castañeda, le pidieron que se retirara de la Cumbre para que no se molestara el Presidente George W. Bush. El canciller Castañeda salió al paso a desvirtuar dichas declaraciones, que ponen en entredicho al gobierno mexicano, y expresó: "Ningún funcionario autorizado del Gobierno de México le hizo (a Castro) un planteamiento de esa índole...No hubo ninguna presión influencia, gestión, solicitud, sugerencia, insinuación"...
Así pareció concluir este altercado, en un simple "dime que te digo", sin mayor trascendencia, pues cada parte daba a conocer "su verdad", que no coincidían entre sí. ¡Pero no fue así! Fidel Castro, sorpresivamente, dio a conocer públicamente una conversación personal que sostuvo con el presidente mexicano, Vicente Fox, y que daba fe pública de que efectivamente había sido su visita condicionada a varias cosas, entre las que estaba el no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush.
Esta conversación, que fue transmitida por los medios televisivos internacionales y locales deja en entredicho a ambos mandatarios. Por un lado, Fidel Castro aceptó las condiciones de Fox para asistir a la Cumbre y luego faltó al compromiso que adquirió. Si consideró que las imposiciones de Fox no eran procedentes y herían su dignidad como primer mandatario de Cuba, desde un inicio no debió aceptar y hacer la denuncia pública, pero no aceptar y luego no cumplir con su compromiso. Castro se condujo con dolo al grabar la conversación que sostuvo con Fox al no advertirlo que lo estaba grabando, y además empleó la grabación como instrumento de chantaje. Me pregunto yo, ¿qué mandatario, el día de mañana, tomará por buena la palabra de Fidel Castro y además se atreverá a conversar con éste telefónicamente asuntos de Estado? La credibilidad de Fidel Castro quedó en cero y difícilmente la recuperará.
Por otro lado, el presidente mexicano, Vicente Fox, igualmente quedó en entredicho. Fox incurrió en imprudencia supina cuando telefónicamente y en forma personal trató con el dictador Fidel Castro lo relativo a su presencia e intervención en la Cumbre. Debió suponer que tratándose de Fidel, todas sus palabras estuviesen siendo registradas.
Fox rebasó los límites de la ingenuidad lo que lo coloca muy mal como Jefe de Estado. Además, es irrefutable que tanto el presidente Fox como el canciller Castañeda mintieron cuando dijeron que no habían presionado a Castro para que se marchara de Monterrey. El presidente Clinton, por ejemplo, estuvo a punto de caer impugnado, no por adúltero, sino por mentiroso y fue inhabilitado por la barra de abogados de su Estado natal por mentir a un Gran Jurado. En este incidente diplomático no hubo triunfadores ni vencidos. Fox ha sido exhibido como embustero y recadero de los Estados Unidos y Fidel, por su parte, como infidente y mandatario de poco fiar.
(egrimal@cableonda.net)
Un hecho evidente es que hoy día los países tercer mundistas latinoamericanos tratan a Fidel Castro de tú a tú, situación que era muy diferente hace unos años atrás, cuando Fidel Castro acostumbraba amenazar a sus vecinos con exportar su revolución a todos aquellos que no se sometieran a sus designios. En este sentido tenemos declaraciones del actual Secretario de Estado de Estados Unidos que expresó que "Fidel Castro ya no es la amenaza que fue y se ha convertido en una estrella en declive."
Lo cierto es que los norteamericanos son los únicos responsables de la permanencia de la tiranía cubana. Son ellos los que conjuntamente con Rusia negociaron la permanencia y seguridad del régimen cubano cuando sus intereses así lo exigían y en esos momentos para nada se consideraron los derechos humanos de millones de cubanos sometidos por el régimen fidelista. No han faltado quienes han considerado a Fidel Castro el "Super Espía de la CIA", de allí su longevidad en el poder.
Ahora, en México, país que por décadas mantuvo unas excelentes relaciones con Cuba, nuevamente Fidel aprovecha la atención internacional en la Cumbre que se realizó en la ciudad de Monterrey, para constituirse en el centro de atracción. Terminada su intervención adujo que el presidente mexicano Vicente Fox y el Canciller Jorge G. Castañeda, le pidieron que se retirara de la Cumbre para que no se molestara el Presidente George W. Bush. El canciller Castañeda salió al paso a desvirtuar dichas declaraciones, que ponen en entredicho al gobierno mexicano, y expresó: "Ningún funcionario autorizado del Gobierno de México le hizo (a Castro) un planteamiento de esa índole...No hubo ninguna presión influencia, gestión, solicitud, sugerencia, insinuación"...
Así pareció concluir este altercado, en un simple "dime que te digo", sin mayor trascendencia, pues cada parte daba a conocer "su verdad", que no coincidían entre sí. ¡Pero no fue así! Fidel Castro, sorpresivamente, dio a conocer públicamente una conversación personal que sostuvo con el presidente mexicano, Vicente Fox, y que daba fe pública de que efectivamente había sido su visita condicionada a varias cosas, entre las que estaba el no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush.
Esta conversación, que fue transmitida por los medios televisivos internacionales y locales deja en entredicho a ambos mandatarios. Por un lado, Fidel Castro aceptó las condiciones de Fox para asistir a la Cumbre y luego faltó al compromiso que adquirió. Si consideró que las imposiciones de Fox no eran procedentes y herían su dignidad como primer mandatario de Cuba, desde un inicio no debió aceptar y hacer la denuncia pública, pero no aceptar y luego no cumplir con su compromiso. Castro se condujo con dolo al grabar la conversación que sostuvo con Fox al no advertirlo que lo estaba grabando, y además empleó la grabación como instrumento de chantaje. Me pregunto yo, ¿qué mandatario, el día de mañana, tomará por buena la palabra de Fidel Castro y además se atreverá a conversar con éste telefónicamente asuntos de Estado? La credibilidad de Fidel Castro quedó en cero y difícilmente la recuperará.
Por otro lado, el presidente mexicano, Vicente Fox, igualmente quedó en entredicho. Fox incurrió en imprudencia supina cuando telefónicamente y en forma personal trató con el dictador Fidel Castro lo relativo a su presencia e intervención en la Cumbre. Debió suponer que tratándose de Fidel, todas sus palabras estuviesen siendo registradas.
Fox rebasó los límites de la ingenuidad lo que lo coloca muy mal como Jefe de Estado. Además, es irrefutable que tanto el presidente Fox como el canciller Castañeda mintieron cuando dijeron que no habían presionado a Castro para que se marchara de Monterrey. El presidente Clinton, por ejemplo, estuvo a punto de caer impugnado, no por adúltero, sino por mentiroso y fue inhabilitado por la barra de abogados de su Estado natal por mentir a un Gran Jurado. En este incidente diplomático no hubo triunfadores ni vencidos. Fox ha sido exhibido como embustero y recadero de los Estados Unidos y Fidel, por su parte, como infidente y mandatario de poco fiar.
(egrimal@cableonda.net)