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Dos serios problemas


Hemos venido señalando hasta la saciedad dos problemas que deben ser resueltos con urgencia: el de la impostergable necesidad de construir cárceles para el adecuado alojamiento de los detenidos, dada las consecuencias que envuelve el asfixiante e infernal hacinamiento que hay en ellas.
Eso altera los ánimos, lo que suele terminar en riñas, a veces con saldo de muertos, a lo que se suma el contagio de enfermedades de diversos tipos, llegando incluso hasta la categoría de afecciones mortales.
Además de la alarmante cantidad de dinero que cuesta la alimentación de los miles de detenidos en permanente aumento, el hacinamiento obliga a los gobernantes a otorgar indultos y a los jueces a dar casa por cárcel o decretar arraigos para que los sindicados sigan en libertad con la obligación de permanecer en el país, lo que acarrea costos en vigilancia y seguridad en las fronteras. Insistimos en que hay que buscar la manera de financiar la construcción de nuevas cárceles en el país, cosa que requerirá mucho dinero, pero no hay más salida.
El otro problema es el de las muertes que, con frecuencia, ocurren por el transporte de personas en camiones o vagonetas sin protección alguna, como ocurrió con los estudiantes graduandos de La Pintada, en la provincia de Coclé, recientemente.
Mientras no se impida este tráfico de transporte humano, conforme hemos señalado tantas veces, continuarán aumentando los muertos y seguiremos cargando parte de la culpa en calidad de homicidas por omisión.
El galeno explicó que el Sistema Único como lo proponen los garantes no es la mejor forma, ya que lo primero que se necesita es un Plan Nacional de Salud bien llevado.

101 años de Panamá América

 
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