Dos súper potencias
Hace poco se reunieron en inesperada cumbre, rodeada de inusual dramatismo, los mandatarios de dos súper potencias mundiales. No hubo invitados, ni observadores, ni discursos rimbombantes. Los más importantes medios fueron tomados por sorpresa y ninguno captó su alcance y relevancia en los tiempos actuales. Tras la conclusión de la Guerra Fría, nos habíamos acostumbrados a hablar de una súper potencia mundial, Estados Unidos. Pero ya no, a juzgar por los actores de la cumbre. Uno de ellos fue, como era natural, el presidente norteamericano George Bush, y el otro -y he allí lo nuevo- su similar brasileño Luiz Ignacio "Lula" Da Silva.
El tema único fue la actual crisis alimentaria mundial. El presidente estadounidense instó a su colega brasileño a que levantara su embargo de ventas de alimentos al exterior, pero no consiguió promesa alguna. El presidente Lula reafirmó la posición soberana de su país, de administrar su enorme capacidad productora de acuerdo a su interés nacional. Ni siquiera cedió en consentir en acuerdo alguno sobre reducción de aranceles que permitieran acceder a sus inmensos graneros. Brasil es el mayor productor mundial de arroz, carne, azúcar, soja y trigo.
Como hecho curioso, tras la conclusión de la cumbre, Brasil anunció la donación de varios miles de toneladas de arroz a Haití, cuya atribulada población protagonizó hace poco violentas manifestaciones por hambre. La isla está ocupada por tropas brasileñas que guardar el orden bajo la bandera de la OEA. Ya no son sólo las armas y el petróleo lo que hace una gran potencia, ahora son los alimentos.