Dracón y Kirk Douglas
El legislador ateniense Dracón, de finales del siglo VII antes de Jesucristo, era tan riguroso para fijarles penas a los delincuentes que, por antonomasia en el mundo moderno, se les llama leyes draconianas a las que resultan exageradamente punitivas. De él cuenta Plutarco que tras un juicio que se le hizo a varios individuos, a todos los acusados les impuso la pena de muerte. Alguien osó a preguntarle por qué había sido tan duro con todos, sin excepción alguna. Y Dracón le respondió: "Delitos más leves merecen este castigo. Y no he encontrado otro castigo mayor para los delitos más graves".
En otra ocasión convocó a una reunión del pueblo y desde una tribuna dijo: -"Amigos míos atenienses: Como bien saben, tengo un solar y en él una higuera, cuyos frutos han saboreado muchos de ustedes. He decidido ahora edificar allí y me ha parecido justo darles la noticia por si alguno de ustedes piensa ahorcarse para que se apresure a hacerlo antes de que yo la mande a arrancar".
Kirk Douglas, el actor de cine, al cumplir 40 años de edad, los celebró con una gran cena en su casa con varios amigos. Cuando todos se habían ya despedido, se acostó a dormir. Una hora después, lo despertó el teléfono. Llamaba su madre.
-Estás cumpliendo los 40 años hoy, hijo mío, y quiero felicitarte".
- ¿Y para eso me llamas a esta hora?
-No olvides, hijo, que a la misma hora me despertaste tú hace cuarenta años y yo no protesté.