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Drogas y armas


El mundo espera que cada día que transcurre, se combata el flagelo del narcotráfico y el tráfico de armas. En ambos negocios, nuestro país ha estado sirviendo de mercado y puente. La codicia humana más y más se ha desatado por todas partes. El impío e impúdico negocio en ambos casos, ha encallecido a miles de seres ante la perspectiva de enriquecerse a costa del dolor ajeno.
Cuando en un hogar hay un drogadicto, tenemos a un candidato a muerte, a su muerte física pero también su familia entera quedará sumida en desesperación.
En los vituperables negocios de la droga, las armas y explosivos, el común denominador es matar. Si ello es así, nos preguntamos: ¿Por qué no elevar a la categoría de tentativa de homicidio la posesión ilícita, transporte y almacenamiento de drogas y armas, incluyendo explosivos?
Nos dirán los defensores de los derechos humanos y algunos juristas que esto no es posible, puesto que no se puede indicar quién o quiénes serían las víctimas. Pero es el caso que, aunque no puedan ellas determinarse en particular, ambos negocios son contra la vida humana.
¿Por qué Panamá no podría darle un ejemplo al mundo instituyendo la pena indicada y presentar una recomendación en tal sentido a las Naciones Unidas para la celebración de un convenio internacional en el cual los países firmantes se comprometieran a incluirla en sus códigos penales o de defensa social con penas mayores a las que existen en estos casos?
Por otra parte, las constantes capturas que nuestras autoridades efectúan en materia de narcotráfico y tráfico de armas, suman ya mucha gente encarcelada. En cada ocasión; tras las capturas se hace muy buen despliegue publicitario con fotos elocuentes de los cargamentos incautados y con cierta frecuencia hasta de los propios detenidos pero no vuelve a saberse de ellos.
Consideramos que debe establecerse que periódicamente se publiquen los nombres de los detenidos por narcotráfico, tráfico de armas y explosivos y señalar en qué cárcel se encuentran.
Abrigamos el temor de que si se hace una verificación sobre el paradero de personas detenidas por tráfico de drogas, armas y explosivos, buen número de ellos desaparecieron sin dejar rastro alguno tras haber sido juzgados y condenados y aun sin haber comparecido un juicio.
Estimamos también que a los traficantes de drogas y armas debe hacérceles juicios a la mayor brevedad posible. El largo encarcelamiento de los mismos, dadas las gigantescas sumas de dinero que tienen sus organizaciones, propician el soborno y las fugas.

101 años de Panamá América

 
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