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Dulcemente Mujer


E n esta oportunidad, nos adentramos un poco en lo que representa la mujer como ser humano para la sociedad, principalmente para nosotros, los varones. Desde pequeños, aún estando en su vientre, nos trasmite confianza, seguridad y esperanza. Nos mima con cariño, acurruca en sus entrañas, cubriéndonos con un delicado manto de amor, cobijándonos con la dulzura de su cariño.
Ella es quien nos protege desde pequeño y hasta de adulto; quien nos hace llorar, pero también reír. Es amiga, aun cuando todos nos abandonan; nuestra enfermera cuando nos quedan pocas esperanzas; nuestra confidente, sin ser sacerdote; es quien nos visita en los encierros y nos acompaña en la soledad de nuestro silencio. Es comprensiva y tolerante. Es un vergel de flores con características humanas y pensamientos de diosa.
Por siempre los hombres hemos conversado sobre la belleza física de la mujer; principalmente de la panameña. Hemos concluido que Dios nos ha permitido tener las más bellas damas del mundo. Prodigio de la naturaleza o don divino, producto, quizás, de la mezcla de negro, indio y razas múltiples.
La mujer panameña se destaca intelectualmente, en diferentes campos del saber humano, independientemente se le coarten las oportunidades y les resulte sumamente difícil ser reconocidas profesionalmente. Tiene tanta capacidad, pero por desdicha, históricamente se le ha hecho caminar y sentirse detrás del que la adelanta. No obstante, ella debe ser equitativa y ecuánime, independientemente de la posición que ocupe o que desempeñe; debe impedir dejarse arrastrar por pasiones, demostrar esa capacidad innata y competir por superarse a sí misma. La mujer, más que apoyo, es la guía, la razón del qué y porqué compartir. Siendo el símbolo de espiritualidad, amor, ilusión y ternura, estamos seguros que sin ella jamás pudiéramos vivir. Hoy dedicamos este escrito al ser más prodigioso que la naturaleza creó: la mujer. Dios te salve Panamá.
Le es muy difícil a la mujer-por no decir casi imposible- intentar jugar un papel de primer plano, cumpliendo con los deberes que le impone la maternidad con la importancia social que ella entraña, y aparecer a la vez como persona autónoma, soberana y libre de sus actos. Es decir, hay todavía en nuestra sociedad muchos condicionamientos para la realización de la mujer en la vida pública. Hay en nuestra sociedad ciertos atavismos que hacen que la mujer aparezca más fácilmente, más que como ella misma, como la sombra de una figura masculina, ya sea éste el marido, el padre o el hermano.
El porvenir de la humanidad necesita que empecemos a reconocer que es una expresión más de discriminación hacia la mujer el decir: "Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer". Tenemos que darnos cuenta de que es al lado de todo gran hombre hay una gran mujer.
En mi juventud me sedujo una frase de un poema de Luis Aragón: "la mujer es el futuro del hombre". Me pregunté si semejante idea le vino a Aragón porque era un poeta surrealista. Ha pasado más de medio siglo y ahora creo que esa frase de Aragón fue una profecía.
Día a Día vemos que el porvenir de la humanidad, tanto o más que su pasado, necesita de la mujer capacitada, de la mujer libre, de la mujer orientada hacia los mismos horizontes que el hombre, pero que pone en el camino los instintos y las instituciones, la fuerza y la comprensión que le son propios.
Aprovecho el auspicio de la fecha para saludar con singular aprecio a todas las mujeres panameñas que han dicho Presente en los movimientos dirigidos a fomentar el respeto de la dignidad de la mujer y a luchar contra las discriminaciones y contra la violencia hacia la mujer, sea esta intrafamiliar o extrafamiliar. Deseo expresar mi personal e íntima convicción de que los hombres panameños debemos estar atentos a la carga de machismo que hay en toda conducta que discrimina o impide la realización de la mujer.
Somos solidarios con el pensamiento de quienes sostienen que "la máxima participación tanto de las mujeres como de los hombres en todos los campos es indispensable para el desarrollo total de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz".

101 años de Panamá América

 
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