¡A echarle valor a la vida! (I)
Sí, nadie te ha prometido que la vida iba a ser fácil. Y si alguien con autoridad en tu vida te lo aseguró, se equivocó.
Es este un camino original, duro, complejo, incierto, en el que cada uno tiene que imprimirle su estilo propio, encontrar su destino, hacer frente a los obstáculos, aprender de los fracasos, animarse cuando está abatido, y ser fiel a su propio ser y metas.
Hay que tener mucha serenidad en todo el proceso, porque las tormentas aparecen cuando menos se piensa, y un buen capitán de barco o un piloto de avión, necesita "sangre fría" en el peor momento de la tempestad. Las crisis son parte de la vida y cada una de ella es un eslabón para adquirir más madurez si sabemos afrontarlas. El gran error consiste en desesperarse y creer que no hay soluciones a los conflictos.
La vida es así un camino para emprendedores, para personas valientes que sean pacientes y capaces de empezar de nuevo cuando hay que hacerlo y quejarse lo menos posible. No estés justificando los errores, ni defendiéndote buscando excusas cuando fallas, ya que esa energía debes usarla, toda ella, para buscar la manera de no cometer los mismos fallos. Y si vuelves a tropezar, no caer en la trampa de sentir lástima de ti mismo, sino de levantarse con rabia, con coraje, sacudirte el polvo y continuar, porque la vida es como una batalla en la que es peligroso andar lamentándote de tus heridas en medio de la refriega.
Es de sabios reconocer los errores y enmendarlos y no echarle la culpa a todo el mundo de lo malo y seguir adelante.
(Sigue el próximo sábado)