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A echarle valor a la vida! (II)


El sendero de la vida es camino para "hacerlo al andar", escuchando consejos, atendiendo sugerencias, pero sin dejarse manipular y que nadie tome las riendas de tu existencia. Es camino de empinadas cuestas, donde con la mirada puesta en la cumbre, los pasos se dan "de uno en uno", respirando hondo y sin cometer la torpeza de querer llegar "cuanto antes", fundiéndose en la mitad del sendero. Es cuestión de subir "paso a paso", afianzando con seguridad el pie y sabiendo que las cosas grandes se consiguen con mucho esfuerzo.

La vida es un camino que otros han hecho antes, y vale la pena estudiar cómo lo hicieron, seguir el ejemplo de héroes y santos, pero sabiendo que el sello personal de una obra, la más grande, la de vivir, lo pone uno; y por eso, nadie puede recorrer el sendero por ti ni llevarte de la mano; es tu camino, es tu vida, es tu oportunidad de ser tú mismo y de dejar una huella propia. Y debes dejar el mundo mejor que como lo encontraste al venir a él.

En este caminar irás sumándote al camino de otros que contigo luchan por mejorar diariamente. Ellos al igual que tú tienen el derecho a que se les respete en su "ritmo" de superación y juntos, apoyándose mutuamente, ir alcanzando metas.

Son tantas las ofertas de caminos "medio hechos" o de senderos falsos que al final conducen al despeñadero. Los "profetas de la mentira" anuncian paraísos que no son más que espejismos. Todos al final prometen la felicidad donde solo hay vacío. Se distinguen siempre por ofrecer senderos fáciles de recorrer, donde el triunfo está al alcance de la mano, sin esfuerzo, sin sacrificios, donde se hacen trampas sutiles y buscan activar en uno deseos de placer y felicidad muy sensibles, muy a ras de tierra. El engaño siempre está "a la vuelta de la esquina" y cuando llegan los problemas, desaparecen sin dejar rastro.

Nunca creas en el "triunfo fácil", en coger "atajos" llamados trampas para conseguir lo que quieres, porque un buen mecánico, un excelente médico, una gran educadora, ingeniero o comerciante, policía o sacerdote, inclusive padres de familia, se hicieron a base de superación, desvelos, dedicación, paciencia, aprendiendo de errores, aceptando retos y perseverando en momentos de las pruebas. Detrás de cada persona exitosa hay mucho de sacrificio, de renuncias, de corregir el rumbo, de reconocer que todo lo bueno cuesta, que hay que pagar un precio de "sudor, sangre y lágrimas".

Miles de miles de héroes anónimos se hicieron a base de luchar, fracasar, volver a empezar, no rendirse y suplicar al Dios de la Vida, que todo lo puede, sabiendo que con El todo es posible, porque con Dios somos invencibles.

101 años de Panamá América

 
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