Economía ilegal, economía informal
PANAMÁ puente del mundo, donde las luchas y protestas se realizan de lunes a jueves porque de viernes a domingo son días de fiesta y descanso. País próspero pero con miseria, corrupción y desigualdades en la distribución del ingreso; con sus megas proyectos y complejos habitacionales en las zonas costeras del Pacífico para los ricos y en las zonas de tierras inundables para los pobres. En fin, país pequeño pero complejo, con sus gentes alegres en medio de las adversidades.
Dentro de ese entorno resulta inquietante el crecimiento sin control del floreciente mercado de la economía ilegal, que cada día emerge más en nuestro territorio de "mercado abierto" con barreras para uno y el juega vivo de los otros. Esta economía ilegal no es sinónimo de la economía informal. Sobre esta última, existen registros estadísticos que nos dan una orientación aproximada del sector informal aunque poco precisa en la determinación de sus ingresos real, porque contrario a lo que pareciera ser, los ingresos de estos actores son superiores al recibido por los asalariados de la economía formal.
Cuando hablamos de la economía informal, sus actores son fácilmente identificados. Provienen en su mayoría de la población de extracto humilde; sin embargo, hablar de la economía ilegal, significa hablar de mucho dinero, es un sector de la población más reducido, generalmente provienen de extractos de "familias honorables", profesionales de la clase media hacia arriba y extranjeros de "buena reputación con solvencia económica", quienes ostentando el poder económico y financiero, conllevan a diversificar y aumentar los diferentes niveles de corrupción.
Estos actores de la economía ilegal están diseminados a través del eje vertical y horizontal de los diversos estamentos del sector público y privado, ejercen tanta influencia que sus delitos que salen impunes y cuando se les pone difícil la situación, abusando de la miseria humana, logran que sean otros los que carguen con la pena correspondiente en las pensiones de la Joya y la Joyita con el hacinamiento correspondiente y las secuelas de gastos adicionales para nuestra sociedad ya que esa población en cautiverio resulta ser improductiva y no es autosuficiente para su sostenimiento en esos centros de "rehabilitación y perfeccionamiento hacia el crimen organizado".
El problema central de esta economía ilegal radica en que cada día se hace más difícil controlar, va teniendo mayor aceptación en el mercado por las jugosas ofertas monetarias; por ejemplo, las compras de sicarios, jueces y fiscales, contrabando y lavado de dinero, club de los exonerados, entre otros.
En contraposición, las "autoridades" establecidas para contrarrestar su crecimiento y desarrollo están imposibilitadas en la obtención de recursos apropiados y por ende, nuestra sociedad imperada por el morbo, busca más resaltar los triunfos de los hechos delictivos que las medidas viables de su corrección.
El qué hacer frente a esta realidad, la economía ilegal, es lo que traigo como tema de discusión, invitando a una mayor participación de aquellos interesados en una Patria nueva, desarrollada y productiva, con anhelos de cambios de actitud de su gente, con erradicación del juega vivo y sobre todo con un genuino espíritu por un Panamá Mejor, colapsando la corrupción, dignificando la justicia, generando mayor fuente de empleos dignos y productivos.
Al llegar al piso 35, el último que se está construyendo hasta el momento, se pudo observar cómo los obreros realizan sus funciones sobre tablas de madera antes de tirar las losas de cemento que serán el soporte final.
En ese punto, varios constructores no estaban amarrados por la cintura, "confiados en las mallas de seguridad", como ellos mismos expresaron.
Veces, quien es miembro del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), manifestó que a raíz de las últimas muertes dentro de los proyectos en construcción, los obreros se encuentran sumamente preocupados.
Y es que según las estadísticas que se manejan, cada mes se registran dos muertes. En lo que va del año han sido 22 las víctimas fatales.
Aunque exista autoconfianza por parte del obrero y cada uno de ellos cuente con la indumentaria adecuada para realizar su labor, para Veces existen casos como los que han sucedido recientemente, en los que los jefes les exigen trabajos que ponen la vida de los obreros en peligro.
Desde 1998 hasta la fecha han muerto más de 140 obreros de la industria de la construcción por accidentes relacionados a la falta de seguridad.
La cifra sugiere que al menos 20 trabajadores de construcción fallecen cada año en Panamá, según estadísticas de Seguridad Ocupacional del SUNTRACS.
Otros datos suministrados por la Caja de Seguro Social, revelan que cada año se accidentan más de 1, 000 trabajadores en las obras de construcción.
El ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) divulgó en un comunicado de prensa que la institución únicamente cuenta con 21 inspectores para atender a 4 mil edificios en construcción, lo que calificó Genaro López, secretario general del SUNTRACS, como "totalmente falso".
"Hay que reconocer que el MITRADEL tiene un déficit de inspectores, pero no es cierto que existan tantos proyectos en la ciudad", indicó.
Según el secretario general del SUNTRACS, los lugares en donde se concentran gran cantidad de proyectos es el área de El Cangrejo, Punta Pacífica, San Francisco, y vía España, donde se podrían sumar cerca de 400 proyectos, en el distrito capital.
En cuanto al aumento de los accidentes en el sector, López considera que la mayoría en los que se han registrado víctimas fatales se deben a que no se garantizan las debidas medidas de seguridad para el trabajador.
Otro de los factores que consideró como determinante son las inspecciones que deben hacerse tanto en materia de salud, por parte del ministerio y del departamento de Salud Ocupacional de la Caja de Seguro Social (CSS), porque existen otras afectaciones que sufren los trabajadores de la construcción, que la sociedad civil y las personas ajenas al tema desconocen.
Uno de estos problemas son los típicos desgarres musculares provocados por la carga excesiva de peso en las espaldas de los obreros, mientras que otros, por el ruido excesivo, van perdiendo poco a poco el sentido de la audición.
López admite que otra de las causas de accidentes es precisamente la falta de inspecciones periódicas por parte del MITRADEL para ver si los mismos proyectos están cumpliendo con la seguridad o no.
Un ejemplo de que no se están realizando las revisiones periódicas es que en el proyecto visitado, la última inspección por parte del MITRADEL se efectuó hace más de cinco meses.
Dentro de ese entorno resulta inquietante el crecimiento sin control del floreciente mercado de la economía ilegal, que cada día emerge más en nuestro territorio de "mercado abierto" con barreras para uno y el juega vivo de los otros. Esta economía ilegal no es sinónimo de la economía informal. Sobre esta última, existen registros estadísticos que nos dan una orientación aproximada del sector informal aunque poco precisa en la determinación de sus ingresos real, porque contrario a lo que pareciera ser, los ingresos de estos actores son superiores al recibido por los asalariados de la economía formal.
Cuando hablamos de la economía informal, sus actores son fácilmente identificados. Provienen en su mayoría de la población de extracto humilde; sin embargo, hablar de la economía ilegal, significa hablar de mucho dinero, es un sector de la población más reducido, generalmente provienen de extractos de "familias honorables", profesionales de la clase media hacia arriba y extranjeros de "buena reputación con solvencia económica", quienes ostentando el poder económico y financiero, conllevan a diversificar y aumentar los diferentes niveles de corrupción.
Estos actores de la economía ilegal están diseminados a través del eje vertical y horizontal de los diversos estamentos del sector público y privado, ejercen tanta influencia que sus delitos que salen impunes y cuando se les pone difícil la situación, abusando de la miseria humana, logran que sean otros los que carguen con la pena correspondiente en las pensiones de la Joya y la Joyita con el hacinamiento correspondiente y las secuelas de gastos adicionales para nuestra sociedad ya que esa población en cautiverio resulta ser improductiva y no es autosuficiente para su sostenimiento en esos centros de "rehabilitación y perfeccionamiento hacia el crimen organizado".
El problema central de esta economía ilegal radica en que cada día se hace más difícil controlar, va teniendo mayor aceptación en el mercado por las jugosas ofertas monetarias; por ejemplo, las compras de sicarios, jueces y fiscales, contrabando y lavado de dinero, club de los exonerados, entre otros.
En contraposición, las "autoridades" establecidas para contrarrestar su crecimiento y desarrollo están imposibilitadas en la obtención de recursos apropiados y por ende, nuestra sociedad imperada por el morbo, busca más resaltar los triunfos de los hechos delictivos que las medidas viables de su corrección.
El qué hacer frente a esta realidad, la economía ilegal, es lo que traigo como tema de discusión, invitando a una mayor participación de aquellos interesados en una Patria nueva, desarrollada y productiva, con anhelos de cambios de actitud de su gente, con erradicación del juega vivo y sobre todo con un genuino espíritu por un Panamá Mejor, colapsando la corrupción, dignificando la justicia, generando mayor fuente de empleos dignos y productivos.
Al llegar al piso 35, el último que se está construyendo hasta el momento, se pudo observar cómo los obreros realizan sus funciones sobre tablas de madera antes de tirar las losas de cemento que serán el soporte final.
En ese punto, varios constructores no estaban amarrados por la cintura, "confiados en las mallas de seguridad", como ellos mismos expresaron.
Veces, quien es miembro del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), manifestó que a raíz de las últimas muertes dentro de los proyectos en construcción, los obreros se encuentran sumamente preocupados.
Y es que según las estadísticas que se manejan, cada mes se registran dos muertes. En lo que va del año han sido 22 las víctimas fatales.
Aunque exista autoconfianza por parte del obrero y cada uno de ellos cuente con la indumentaria adecuada para realizar su labor, para Veces existen casos como los que han sucedido recientemente, en los que los jefes les exigen trabajos que ponen la vida de los obreros en peligro.
Desde 1998 hasta la fecha han muerto más de 140 obreros de la industria de la construcción por accidentes relacionados a la falta de seguridad.
La cifra sugiere que al menos 20 trabajadores de construcción fallecen cada año en Panamá, según estadísticas de Seguridad Ocupacional del SUNTRACS.
Otros datos suministrados por la Caja de Seguro Social, revelan que cada año se accidentan más de 1, 000 trabajadores en las obras de construcción.
El ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) divulgó en un comunicado de prensa que la institución únicamente cuenta con 21 inspectores para atender a 4 mil edificios en construcción, lo que calificó Genaro López, secretario general del SUNTRACS, como "totalmente falso".
"Hay que reconocer que el MITRADEL tiene un déficit de inspectores, pero no es cierto que existan tantos proyectos en la ciudad", indicó.
Según el secretario general del SUNTRACS, los lugares en donde se concentran gran cantidad de proyectos es el área de El Cangrejo, Punta Pacífica, San Francisco, y vía España, donde se podrían sumar cerca de 400 proyectos, en el distrito capital.
En cuanto al aumento de los accidentes en el sector, López considera que la mayoría en los que se han registrado víctimas fatales se deben a que no se garantizan las debidas medidas de seguridad para el trabajador.
Otro de los factores que consideró como determinante son las inspecciones que deben hacerse tanto en materia de salud, por parte del ministerio y del departamento de Salud Ocupacional de la Caja de Seguro Social (CSS), porque existen otras afectaciones que sufren los trabajadores de la construcción, que la sociedad civil y las personas ajenas al tema desconocen.
Uno de estos problemas son los típicos desgarres musculares provocados por la carga excesiva de peso en las espaldas de los obreros, mientras que otros, por el ruido excesivo, van perdiendo poco a poco el sentido de la audición.
López admite que otra de las causas de accidentes es precisamente la falta de inspecciones periódicas por parte del MITRADEL para ver si los mismos proyectos están cumpliendo con la seguridad o no.
Un ejemplo de que no se están realizando las revisiones periódicas es que en el proyecto visitado, la última inspección por parte del MITRADEL se efectuó hace más de cinco meses.