Economía incierta y difícil
Todas las noticias apuntan a lo mismo: estamos viviendo tiempos inciertos y difíciles para la economía mundial. Las perturbaciones más preocupantes y que han empezado a sentirse en todos los países son los vaivenes del mercado financiero, los aumentos de los precios, particularmente en los alimentos, y la desaceleración de las economías desarrolladas.
Para muchos analistas, pese al alto índice de crecimiento de algunos países en desarrollo como Panamá, que aún reportan cifras de dos dígitos, es importante empezar a escuchar voces menos optimistas que apuntan a la inestabilidad social que traerá la inflación y la subida de los precios de los productos básicos, tanto para el consumo masivo como aquellos insumos del sector construcción, el más pujante del país. Por otro lado, el resultado de toda esta crisis es la incertidumbre. Para algunos la falta de transparencia es lo peor del problema, pues por razones electorales los expertos no han sido transparentes. Estados Unidos ha venido "posponiendo a nivel internacional" la actual crisis mediante subvenciones a la banca internacional, principalmente, las afectadas por las "hipotecas chatarras". Pero ya no puede tapar el sol con la mano.
La noticia más desalentadora se dio a conocer anteayer cuando el tercer banco más importante de EE.UU., Merril Lynch, reportó pérdidas por 2,140 millones de dólares y anunció que reducirá cuatro mil puestos de trabajo. Y entre las malas noticias, la Organización Mundial del Comercio vaticinó esta semana una reducción del comercio que afectará a los países desarrollados y las economía en desarrollo, y concluyó en su primer informe para el 2008 "todos seremos afectados".