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Economía sostenible


La Central Centroamericana de Trabajadores advierte del riesgo de los grandes acuerdos regionales como el ALCA. Pudiéramos ser tragados por el gran capitalismo salvaje por lo que ellos, que participan en la creación de las riquezas, piden a sus gobiernos no caer en un dependiente mercantilismo, y sí crear acciones paulatinas protegiendo los intereses locales y compensando nuestras desventajas con globalización de tecnología e inversiones que creen empleomanía adecuadamente remunerada. Esto es robustecer el mercado real local (Quebec y Seattle).
Japón y todos los países ricos controlan artificialmente su economía y desvalorizan su moneda, consecuencia de tener que pagar la guerra del petróleo (Golfo) que hicieron los soldados de EU, país que creció en los últimos años, pero ahora lo frenan, bajan el interés para favorecer las exportaciones y disminuir las importaciones en una crisis artificial o regulada. La alternativa ética es invertir en tecnología y empleo, reducir los precios (con lo que no sería tan apremiante subir los sueldos); así habría menos dinero, pero mayor capacidad adquisitiva. Concentrar el capital en un oligopolio provoca la quiebra de los menos fuertes.
El capitalismo de mercado hace crecer sus riquezas, pero no las reparte con equidad. (Círculo vicioso). Es preciso incluir cláusulas que protejan a los trabajadores, al medio ambiente, a los pobres, a la migración laboral a EU.
El BID, las NU y el AID promocionan normas de ética bancarias, empresariales y populares (Reunión BCIE de Honduras) para impedir que todo se transforme en especulación y explotación mercantilista, que sólo busca sus utilidades y beneficios, pues esto no sería natural ni justo.
En Bélgica se difunde el concepto del “Comercio justo” y “Hecho con dignidad” que debe garantizar precios justos a los productores al margen de los impuestos por los controladores de las multinacionales. Que los intermediarios y distribuidores con sus promociones de mercadeo y publicidad, que se consideran dueños de los clientes, ajusten sus ingresos a su real participación en la cadena de producción, sin manipulaciones, cambien de giro y vayan a producir, permitan que los consumidores sean los beneficiados, con lo cual aumentaría las compras, es decir el mercado. Tienen que existir marcos de planificación, ética y justicia. Invertir y hacer producir con eficacia a los PMA (Países Menos Avanzados). Tomar medidas contra la recesión, invertir los dineros y hacerlos producir especialmente a los que no han avanzado el nivel competitivo; sean privados, de la banca y hasta de los fondos estatales como el Fondo Fiduciario. Lo que no puede permitirse es el cierre de empresas y el aumento del desempleo.
La globalización, que es sólo de mercado, no es interpretada como integración, donde deben haber acuerdos (no imposiciones libres unilaterales) inversiones, tecnología, equidad, reciprocidad y aumento de la producción global. No es sólo regalarles el mercado consumidor de países emergentes a los grandes mercantilistas de las naciones ricas sino, solidariamente, justo es buscar la producción en los países pobres para que éstos también participen en el comercio y el intercambio sea recíproco. Inicialmente las condiciones tecnológicas no son iguales, por lo que tiene que haber un período de adaptación y de superación científica y técnica por parte de los países en desarrollo. El mercantilismo intermediario y la especulación fiduciaria, son elementos que no deben actuar en la integración, ya que en la globalización libre conduce a la explotación.
Transformar las zonas militantes en zonas de producción racionalizando su justo valor, no el especulativo oportunista de las transnacionales y valorizando las fuentes económicas de los países pobres como el peaje del canal; como lo es el petróleo de Venezuela, facilitaría el pago de la deuda externa y el desarrollo social.
Los economistas modernos magos con sus teorías y contradicciones han estado moviendo al mundo y llevándonos al fracaso. Catalogando irrespetuosamente a los que trabajamos de “idiotas”. Dijeron que la gran causa de la pobreza era la explotación demográfica. Los médicos se la controlamos y ahora dicen que es por incapacidad, esperando que los educadores le resuelvan el problema y le responsabilizan la culpa al estatismo. Pero las manos privadas no son garantía de eficacia, pero sí de ganancias libres para sus dueños. Mientras, ellos sólo intentan racionalizar y dar excusas, no resuelven la verdadera razón, que no es técnica económica, es la insaciable ambición mercantilista del egoísta capitalismo salvaje que, al no tener solidaridad humana, va dejando injusticia y sus secuelas de pobreza y violencia.
La violencia de la televisión, la de los precios de la canasta básica, de los estudiantes en las paradas, la de Nueva York que ya es globalizada, tienen como causa las injusticias económicas, la ignorancia personal, el desamor social. Si no vamos a las causas, si sólo se atienden los intereses de algunos sectores, seguiremos repitiendo los mismos errores y continuaremos llevando al mundo al caos deshumanizado.

101 años de Panamá América

 
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