Economía Un paraíso fiscal tropical
Aunque no es precisamente mi especialidad, como ciudadano afectado de una u otra manera, reflexiono sobre la situación panameña en este tema que puede afectarnos a todos. Me ha causado cierta gracia las declaraciones de la banquera Delia Cárdenas sobre la “conspiración” contra Panamá por parte de la OCDE, el GAFI y Estados Unidos (EE.UU.). Me parece que sería como que el presidente Kim dijera que EEUU y la ONU “conspiran” contra Corea del Norte por haber desarrollado misiles de largo alcance y bombas nucleares. La aplicación de presiones o sanciones a Estados que incumplen con los tratados internacionales o las normas legales internacionales no es conspiración.
La calificación de Panamá como “Paraíso Fiscal”, desde hace años, simplemente era ignorada por empresarios y funcionarios panameños en medio de la jauja y progreso que, precisamente, este esquema estaba causando. Pero, cuando se empezaron a exigir medidas contra los elementos que conforman la estructura del “Paraíso Fiscal”, principalmente con el TLC con EE.UU., los afectados manifestaron su indignación y repudio ante la amenaza a su “modus vivendi”. Algunos hasta utilizaron argumentos patrióticos bastante cursis, y hasta dieron a entender que el TLC les importaba un comino si se afectaban sus intereses.
Veo que algunos especialistas locales en el tema pretenden enfrentar los argumentos de EE.UU., OCDE y GAFI, con “interpretaciones” de la situación; o sea, que lo que dice EE.UU. y otros, no es cierto, porque lo que parece ser no lo es, etc., lo que también me parece argumento poco útil tratándose de instituciones que tienen los mejores especialistas en el tema, que no van a ser engañados ni distraídos con retórica confusa ni argumentos capciosos.
¿Es Panamá un Paraíso Fiscal? De hecho, las llamadas “Zonas Libres” no son más que un contrabando legalizado, y se prestan para afectaciones fiscales de terceros países, por la manipulación de documentos y el valor de las mercancías. El abanderamiento de naves no es más que una especie de “Patente de Corso” fiscal. Totalmente legal, según las leyes panameñas, por supuesto. También dentro de estos elementos cuestionados están la transferencia de fondos de otros países para evadir impuestos, el lavado de dinero sucio del narcotráfico y otras fuentes. Siendo esto posible sólo por la existencia de la Ley de Sociedades Anónimas, sus bonos al portador, el Secreto Bancario y la “flexibilidad” del sistema panameño.
El argumento de que Panamá no es “Paraíso Fiscal” porque aquí se pagan impuestos, es ingenuo. Porque no sólo es pagar cualquier impuesto, sino quién paga el impuesto y sobre qué se paga. No se puede pagar impuestos anónimamente (Sociedades Anónimas), ya que así nunca se sabría el valor de los bienes ni dónde realmente están éstos (Secreto Bancario). Si en Panamá se pagaran los impuestos reales sobre las fortunas que existen, se recaudaría diez o más veces que ahora. Y decir como defensa que EE.UU. también es un “Paraíso Fiscal”, no le veo sentido ni utilidad en este caso, ya que es es ese país el que tiene el “sartén por el mango”, y es a Panamá a quien le interesa el TLC, no a EE.UU.
El argumento que aquí no hay “Secreto Bancario” sino “Confidencialidad”, es también ingenuo. No hay diferencia práctica entre estos dos términos, principalmente si el Estado, que es el que regula esto, es el protector de los inversionistas. No hay duda que las dos partes se benefician. En este caso, cuando se pasa de protector a cómplice se aclara más el concepto de Paraíso Fiscal. Dice un dicho: “Si tiene plumas de pato, camina como pato, y hace cua-cuá, sin duda es pato”. Difícil seria convencer a alguien que es otra cosa.
eesquivelrios@gmail.com