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Ecos de Marcela Lagarde: Sobre mujer y poder


Me tomo la libertad, don preciado y escaso, para presentar, sobre la base de unos pocos apuntes, ideas que siendo ajenas siento tan propias y que nos fueron compartidas por Marcela.
Nosotras, las mujeres, nos dice Marcela, no debemos seguir siendo objetos para ser tomados, usados, desechados, descartados. No podemos seguir siendo tomadas como propiedades; podemos y queremos vivir en compañía, mas no pertenecer a...
Las mujeres somos seres en transición, seres diversos, distintas unas de otras, diferentes entre y dentro de nosotras mismas. Somos, en parte, lo que nos han enseñado a ser, y por otra, lo que queremos ser. Como seres en transición y seres diversos nos encontramos disputando espacios con hombres, otros seres (los más semejantes a nosotras mismas y de todos cuanto existen en nuestro planeta), también en transición y diversos en su propia naturaleza y comportamiento.
Las mujeres queremos tener y disfrutar de libertad. Libertad para pensar, actuar, construir; libertad para cambiar conciencias deformadas. Para vivir en libertad, necesitamos sin embargo, recursos. Recursos a los cuales no tenemos acceso o cuyo acceso nos es limitado.
Las mujeres aspiramos a intervenir en la toma de decisiones. Queremos libertad política. Poder intervenir en la íy sentirnos cómodas en esos espacios. Las mujeres politizamos espacios familiares: queremos igualdad en todos los espacios.
A la mujer latinoamericana nos definen la búsqueda de la libertad, de los recursos para lograrlo y un rechazo a las desigualdades. Queremos eliminar la enajenación que existe entre hombres y mujeres, en sociedades que aceptan la dominación de unos seres por otros; la subordinación de unos seres a otros.
Los principios que queremos establecer y defendemos son:
Principio de equivalencia (igualdad): como seres que tenemos el mismo valor; la equivalecia humana es el principio fundamental de los derechos humanos. Los hombres y mujeres somos equivalentes en todos los espacios. Las mujeres luchamos por establecer criterios de equivalencia.
Principio de equipolencia: mujeres y hombres nos reconocemos como polos equivalentes en una relación, en un pacto de poder.
Principio de equifonía: que la palabra de unas y otros tenga el mismo valor. Tenemos que nombrar el mundo porque éste nos ha sio nombrado por otros. Hablar afirmadamente, con tranquilidad, teniendo como principio el diálogo. Sentirnos seguras al afirmar que somos "humanas". La palabra, el verbo, los sustantivos y los adjetivos no tienen por qué seguir expresándose sólo en masculino, negando la existencia de nosotras, las mujeres, las femeninas.
Principio de equipotencia: las relaciones de poder. Nuestros poderes son equivalentes deseamos acceder a los espacios de poder (poderes no dañinos, que no reproduzcan la explotación, que no destruyan la memoria histórica, el medio ambiente, la identidad, el respeto a las personas, a la cultura...). Poderes para la vida; para democratizar, para llevar propuestas de desarrollo, una justicia universal, no asimétrica ni desigual; tener integridad respetada.
Todos los principios enunciados constituyen los ejes políticos de la equidad. Además de éstos, el último de los ejes y no por ello de menor importancia, es la paz. Sin paz es imposible desarrollar la igualdad; y no sólo la paz en el plano político, de noguerra de no armas; paz en el plano personal, íntimo; familiar, laboral.
Las mujeres debemos adoptar un pacto intragenérico. Nunca más un golpe a una niña; reinvindicamos el derecho a no ser golpeadas, dañadas, descalificadas, insultadas. Tenemos que firmar este pacto, y por si de nuestra parte, en algún momento fallamos, debemos preparar a las mujeres para que se defiendan... Decirles a las hijas nuestras, a las otras: ¡defiéndete! Estás avalada, legitimada y defendida por mí.
Como principio de vida cotidiana, debemos lograr la cooperación entre mujeres y hombres. Hay que establecer una democracia genérica.
Queremos ser lo que somos: mujeres; dotadas de derechos, libres, afirmadas en nuestra identidad; queremos el poder de la autoindentidad afirmada. Hablar de mujer y poder, es más que hablar de esos dos términos y sus conexiones; es hablar de las mujeres y de los poderes. Queremos apostar por una humanidad en cooperación.

101 años de Panamá América

 
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