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Ecos y testimonios


Reposando sus restos en el mausoleo, quizás se cumpla respecto al venerado y recientemente fallecido Arzobispo Emérito Monseñor Marcos Gregorio McGrath, C.S.C., aquello de que "una vez quitado de la vista, con la misma velocidad lo borras de la mente", siguiendo una de esas leyes no escritas, pero que se cumple dentro del conglomerado humano. En la prensa extranjera se registró su deceso como "una gran pérdida del Episcopado Latinoamericano", y de parte de distintas personas que por una razón u otra estuvieron fuera del país cuando ocurrieron estas fechas dolorosas de nuestra Iglesia, se nos ha dejado saber que en casi todos los países de Centro y Sur América se consiguió la nota necrológica y asimismo, le testimoniaron homenajes de aprecio y consideración.
Hoy me voy a permitir transcribir el testimonio que en el periódico del 11 de agosto pasado, El Colombiano de Medellín, Alberto Restrepo G., escribe sobre "McGrath, un hombre" y sigue diciéndonos: "Porque no precisaban de más connotaciones para identificarlo, los panameños hablaban de McGrath, a secas, para referirse a Marcos Gregorio McGrath, su arzobispo entre los años 60 y 80, muerto el 4 de agosto último.
Un gigante de cuerpo y alma: inteligente, contenido, firme, lacónico, tenaz en sus empeños y suave en sus maneras, poseía el poder del espíritu.
Irlandés por la línea paterna, francés-costarricense, por la materna, panameño de la Zona del Canal por nacimiento, norteamericano por educación, ciudadano del mundo por la amplitud de su visión y su inmensa capacidad de comprensión y diálogo, cristiano por su sentido de sencillez del amor.
Luego de su episcopado en Santiago de Veraguas y Panamá, la sociedad y la Iglesia panameños fueron distintas: mucho mejores y muchísimo más ellas mismas.
Sin fanatismo de izquierda, promovió la teología de liberación. Sin demagogia barata, potenció la fuerza liberadora de la religiosidad popular en las parroquias de San Miguelito. Sin paternalismos dulzarrones, organizó como evangelizadores a los campesinos, constituidos "celebradores de la palabra". Con simplicidad eficiente organizó como "madres maestras" a las mujeres de los sectores populares. Con fe sincera en el hombre panameño, creó el seminario de San José, con lo que transformó una iglesia colonial dependiente de una iglesia nacional autónoma.
Su episcopado veraz y limpio, transcurrió de principio a fin durante los años de la mentirosa y turbia dictadura militar, a la que con profundo y firme sentido del poder liberador de la fe, sin señalamientos personales, ni desbordamientos pasionales, ni confrontaciones vanas, entre incomprensiones democrateras, amenazas cuartelarias y soledad estremecedora, combatió día a día y hecho a hecho, durante más de veinte años.
Cumplida su misión de demócrata auténtico y teólogo liberador, agobiado por el mal de Parkinson, apenas derrocada la dictadura, renunció a su ministerio episcopal. Dada su representatividad en el área, la Iglesia Centroamericana esperó vanamente que sería nombrado cardenal, pero otra cosa pensó la institucionalidad vaticana.
Pocos latinoamericanos integraron tanto la calidad humana y la fe cristiana; uno no sabía si pudo ser un sacerdote tan cristiano por ser un hombre tan auténtico o si fue un hombre tan pleno por un cristiano tan cierto.
Sus rabiosos malquerientes de logia, curia, cuartel y política, lo apodaban el "gringo", pero pocos latinoamericanos han amado tanto a su pueblo y se han dado tan íntegramente a su servicio como él amó al suyo y se dio por él".
Así se expresa Alberto Restrepo G., que por el conocimiento de las afirmaciones de su testimonio, asumimos que es uno de los colaboradores en el elenco de formadores del Seminario Mayor San José en la década del 80. Convivió con nuestra Iglesia por esas épocas y vierte su sentir en palabras insuperables.
Asumo que con los días, existirán otros testimonios de almas agradecidas, aun cuando yo creo que el mejor testimonio siempre será el continuar la obra comenzada dentro del mismo espíritu eclesial del Vaticano Segundo.

101 años de Panamá América

 
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