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Edenes fiscales y crisis global


La actual crisis financiera global ha sido la excusa perfecta por parte del G20, la OECD, la Unión Europea (casi el mismo perro, pero con diferentes collares), y de otras jurisdicciones específicas, para iniciar acciones para erradicar a los “paraísos fiscales” a más tardar para el año 2015.

Así pues, a pesar de que Panamá no reúne las características propias para considerarla un paraíso fiscal, además de que dicho apelativo es una decisión unilateral de los miembros de los referidos organismos, lo que sí es cierto es que tenemos varios frentes abiertos a los que nuestras autoridades no han podido articular una oportuna y adecuada defensa a nuestro centro financiero como corresponde producto del aceleramiento de la crisis.

Para defender la soberanía financiera panameña de esos ataques injustos se requiere contar con un programa de acciones que permita atajar cualquier acción, pero, sobre todo, debemos contar con una diplomacia inteligente y utilizar todas las herramientas con que podamos contar, incluyendo la ley de retorsión si fuera necesaria, y emplear el cabildeo de terceros Estados amigos para que rebajen la presión que estamos recibiendo en esos foros internacionales.

Debemos, por tanto, afrontar los actuales momentos con determinación y liderazgo como cuando en el año 2002 el ex ministro Delgado, en la administración Moscoso, hizo lo propio frente a los ataques de la OECD de incluirnos en la lista de paraísos fiscales no cooperadores, y afrontar el tema con un sentido de responsabilidad y diligencia para evitar caer en otras “listas negras”, ya que una mala decisión puede dar al traste con nuestra salud económica y financiera.

Por ello, considero correcta la decisión del Ejecutivo de designar a la Ministra de Comercio, quien es responsable de la atracción de inversiones al país y del clima de negocios, ya que ella ha demostrado con hechos que es una mujer capaz y con conocimiento de causa para afrontar esta situación y defender nuestra soberanía financiera frente a los ataques unilaterales y abusivos de esas organizaciones internacionales o de las jurisdicciones específicas.

La ministra Gisela Álvarez requerirá de la mesura que la caracteriza y de su liderazgo para lograr los consensos necesarios con los demás sectores involucrados, que son realmente los que debieran llevar la batuta en estos temas siendo el gobierno un mero vocero de los mismos y gestor del cabildeo diplomático, con el fin de tener un plan coherente y apropiado para seguir manteniendo nuestra imagen como país con un centro de servicios globalizados, que está muy lejos de poder ser considerado por nadie como un edén fiscal.

101 años de Panamá América

 
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