Edgar Hilaire Germain Degas (1834-1917 )
Este pintor impresionista francés, famoso por sus cuadros de bailarinas, no fue hombre muy apegado al dinero. Casi todos sus lienzos los vendió a bajos precios. Se resentía con los amigos que por codicia los revendían a precios superiores a los que le habían pagado por ellos.
Enterado de que un amigo a quien le vendió uno de sus trabajos en la suma de 3,000 lo había revendido en 30,000, fue a verlo, y sin ocultar su enojo, le preguntó si era que ya no le gustaba su pintura.
El otro, entre dientes, le dijo: -"Es que me lo pagaron muy bien y...". Degas lo interrumpió: -"Es que como a ti ya no te gustaba, lo vendiste". El que te ha pagado ahora 30,000 francos por él, no lo ha hecho porque el cuadro le guste, sino porque lleva mi firma. Es triste para un pintor que se pague más por su firma que por su pintura".
Cuando contrataba a una modelo, le advertía que no hacía falta que le diera su opinión sobre cómo le parecía el cuadro, ya que su obligación era la de mantenerse quita.
Enterado de que uno de sus cuadros se había vendido en 500,000 francos, dijo: -"El que pintó ese cuadro no es necesariamente un imbécil; pero el que ha pagado ahora quinientos mil francos por él, es, necesariamente, un idiota".