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Educación ambiental y el Canal


Los panameños vivimos momentos de regocijo y alegría por la transferencia del Canal de Panamá a manos de panameñas para ser administrado por hombres y mujeres panameñas.
Panamá, país pequeño en territorio, pero grande en coraje y valentía, une a las Américas del Norte y del Sur, y a través de su Canal, une al Océano Atlántico con el Pacífico, en su parte más estrecha. Este bien, el Canal de Panamá, se concibió y diseñó para brindar y facilitar el servicio de transporte acuático desde y hacia ambos océanos a distintos destinos, a nivel mundial. Inicia su construcción en febrero de 1904 y termina el 15 de agosto de 1914.
La construcción de esta maravillosa obra costó 387 millones de dólares, sin embargo, su valor actual se estima en 5 billones de dólares.
Mucho se ha escrito y muchas acciones se desarrollan sobre el Canal de Panamá, pero, a nuestro juicio, el reto más grandes es el tema de la conservación ambiental en ésta área.
Para ello, la Educación Ambiental se presenta como el mejor mecanismo, del hombre, orientado a conservar e incrementar el valor social, económico y natural de este bien.
El mismo es muy codiciado por los panameños, por lo tanto, hoy, cuando tenemos la responsabilidad de administrarlo, no podemos ni debemos permitir que atenten contra su belleza, integridad y permanencia.
El Canal de Panamá es un bien de interés común y universal, por lo cual es de suma importancia que todos: nacionales y extranjeros, niños y adultos, mujeres y hombres; contribuyamos a su conservación manteniéndolo libre de distintos tipos de derechos.
Esta conservación sólo es posible si adquirimos y proporcionamos los conocimientos necesarios que nos permita valorar, cambiar de actitud y desarrollar aptitudes para conservar y proteger el entorno natural de esta vía acuática.
Conocimiento que nos permita: valorar y conservar los recursos forestales del Canal, que es fuente de agua y evita la erosión de suelos; a no arrojar desechos y contaminantes en cualquier sitio, que luego, al descomponerse, contamina el agua, el suelo y el aire y finalmente, contaminan ríos y playas.
Mediante la Educación Ambiental logramos comprender y valorar el impacto de las relaciones del hombre, su cultura y las relaciones con los procesos naturales. Si deterioramos la belleza escénica y natural, a lo largo y ancho del Canal de Panamá, estamos afectando negativamente los beneficios económicos y sociales que representa para el pueblo panameño.
A través de planes y programas de Educación Ambiental, dirigidos a todos los sectores y actores sociales, tendremos la oportunidad de ejercer el derecho de contribuir a la conservación y protección de este patrimonio nacional.
La Educación Ambiental, orientada al cambio de hábitos y actitudes, nos conduce a la comprensión de que protegiendo la reserva forestal evitamos la erosión del suelo y garantizamos la permanencia del agua necesaria para el funcionamiento del Canal; además de garantizar otros beneficios a la población panameña.
Evitar arrojar los desperdicios, líquidos y sólidos en la rivera del canal, es contribuir a mantener el atractivo natural propio del área. Manejar adecuadamente los desechos tóxicos: lubricantes y combustible, que no sean vertidos al Canal y luego al mar, contribuimos a garantizar la permanencia de los bosques de manglares y los arrecifes de coral en nuestras costas.
Finalmente, es importante señalar que mediante la Educación Ambiental estamos garantizando, como panameños, la permanencia de nuestro patrimonio natural y la convivencia de las distintas culturas.
El Canal es de Panamá "Puente del mundo, corazón del universo"

101 años de Panamá América

 
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