Educación, asignatura pendiente
L a educación desigual y deficiente amenaza en convertirse en uno de los peores lastres para el desarrollo del país. Pocos estudiantes avanzan a ritmos competitivos mientras otros, la mayoría, se sienten desalentados e inseguros. Las preocupaciones incrementan en la víspera del inicio del año escolar al observarse el considerable aumento del costo de la educación de los colegios privados, lo cual podría obligar a miles de familias a matricular a sus hijos en las escuelas estatales. Pero el asunto no termina allí. En las escuelas públicas el problema se dimensiona en la alta tasa de deserción escolar, exceso de matrícula por zonas geográficas, escaso material didáctico y ausencia del sistema informático.
Ante ese fenómeno, habría que ampliar las oportunidades de los jóvenes para subsanar las deficiencias en materia de educación, empleo y participación social. Esta es la "asignatura pendiente" en la sociedad panameña. Y debería ser la prioridad de las agendas de los políticos, pero no es así. Siguen subordinando la educación a temas de coyuntura electoral y limitando el campo visual de la problemática. ¿Por qué? Los intereses de corto plazo les importa mucho más que la educación.
El oportunismo se asienta en el discurso actual, y le dan la espalda a millones de jóvenes que dependen de iniciativas que el Estado tendrá que proveerles para insertarlos al crecimiento económico, siempre y cuando tengan acceso a una educación apropiada y, luego, a empleos seguros.