Educación básica general para el nuevo milenio
Cada día escuchamos en los diferentes espacios radiales y televisivos a políticos, empresarios, humanistas y científicos, plantear no solo las necesidades que deben satisfacer la sociedad panameña sino la forma en que ellos y ellas las resolverían. Todos y todas las personas convergen en que la "educación" es la base de todo el andamiaje socioeconómico del mundo contemporáneo. Tienen la idea que las sociedades más justas aspiran a la universalidad de la educación para todos sus componentes. Es interesante observar el manejo de empresas que se adjudica a la escuela actualmente, con miras a lograr estándares de calidad. Sin embargo, la educación está muy lejos de parecerse a los procesos industriales. En estos, a partir de una tecnología específica combinada con un conjunto de recursos, se obtiene un resultado concreto. Es fácil en la industria, identificar el nivel de productividad, no así en la función de producción educativa.
Esos niveles de efectividad sobre un proceso educativo se relacionan de manera directa con los recursos pedagógicos. Su efecto sobre el rendimiento académico es variado y de difícil estimación. Pero todos los enfoques para el aprendizaje plantean una diversidad de recursos utilizados en el logro de las metas. Estas se logran sobre la base de la Educación Básica General. Ella garantiza el aprendizaje y desarrollo humano permanente sobre el cual se puede construir sistemáticamente un nuevo nivel y tipo de educación y capacitación.
Esa educación básica tendrá la responsabilidad de satisfacer las necesidades de cada miembro de la sociedad. Estas necesidades satisfechas, le confieren a cada individuo la posibilidad y responsabilidad de respetar y enriquecer su herencia cultural, lingüística y espiritual. Además, lo convierte en promotor educativo de los demás y en defensor de la causa de la justicia social y del medio ambiente. Esta perspectiva para el sistema educativo, formará un ser humano más tolerante con los sistemas sociales, políticos y religiosos diferentes a los suyos. Lo mantendrá vigilante de los derechos humanos, trabajando por la paz y la solidaridad internacional en un mundo independiente como el de hoy.
Hoy nuestros centros educativos más que nunca, deben incorporarse a la modernización educativa. Las escuelas privadas deben vencer temores e introducir los nuevos programas que propone el Ministerio de Educación. Las escuelas oficiales que han iniciado con el uso de estos programas, deben trabajar para lograr la eficiencia en las aulas. Los nuevos enfoques y el diseño curricular propuesto permiten iniciar el milenio con un verdadero cambio educativo: Panamá lo necesita.
Esos niveles de efectividad sobre un proceso educativo se relacionan de manera directa con los recursos pedagógicos. Su efecto sobre el rendimiento académico es variado y de difícil estimación. Pero todos los enfoques para el aprendizaje plantean una diversidad de recursos utilizados en el logro de las metas. Estas se logran sobre la base de la Educación Básica General. Ella garantiza el aprendizaje y desarrollo humano permanente sobre el cual se puede construir sistemáticamente un nuevo nivel y tipo de educación y capacitación.
Esa educación básica tendrá la responsabilidad de satisfacer las necesidades de cada miembro de la sociedad. Estas necesidades satisfechas, le confieren a cada individuo la posibilidad y responsabilidad de respetar y enriquecer su herencia cultural, lingüística y espiritual. Además, lo convierte en promotor educativo de los demás y en defensor de la causa de la justicia social y del medio ambiente. Esta perspectiva para el sistema educativo, formará un ser humano más tolerante con los sistemas sociales, políticos y religiosos diferentes a los suyos. Lo mantendrá vigilante de los derechos humanos, trabajando por la paz y la solidaridad internacional en un mundo independiente como el de hoy.
Hoy nuestros centros educativos más que nunca, deben incorporarse a la modernización educativa. Las escuelas privadas deben vencer temores e introducir los nuevos programas que propone el Ministerio de Educación. Las escuelas oficiales que han iniciado con el uso de estos programas, deben trabajar para lograr la eficiencia en las aulas. Los nuevos enfoques y el diseño curricular propuesto permiten iniciar el milenio con un verdadero cambio educativo: Panamá lo necesita.