Educación, dilemas y decisiones
Lo que se esperaba era conocer las nuevas designaciones ministeriales, en el gabinete electoral del presidente Martín Torrijos. No había regresado todavía de Estados Unidos cuando trascendió la posible designación de Salvador Rodríguez como nuevo Ministro de Educación.
Rodríguez trae tras de sí el inmenso prestigio que acumula ante la sociedad panameña la Universidad Tecnológica de Panamá, de la cual fue Rector Magnífico por varios periodos. Pero sin confirmación aún, un grupo de educadores se ha lanzado a anunciar una posible demanda si las nuevas autoridades del Ministerio de Educación se proponen transformar la norma curricular sin consultarles. Tal parece que en Panamá la falta de autoridad y la anarquía van de la mano. La politización de los gremios parece haberse convertido en un obstáculo a las ejecuciones de programas y propuestas, sin que hasta ahora se vean resultados efectivos en un sistema educativo que cada día naufraga ante los retos del país.
La nación parece estancada entre el interés de un sector por sacarla a flote y la terquedad de otros que podrían estar muy tranquilos y felices con el status quo. Total, no sería aventurado señalar que quienes aprendieron a lograr sus beneficios en un contexto determinado, difícilmente se atreven a abandonarlo. Lo mismo sucede en la Caja de Seguro Social, en el transporte y en cuanto sector visualice siquiera en el horizonte posibilidades de cambio.
Para el presente gobierno o para el venidero, será difícil cumplir con agendas progresistas si contra toda propuesta se levantan voces y amenazas que hasta ahora lo único que han hecho es frenar el progreso y el desarrollo de todos por defender sus mezquinos intereses individuales.