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Educación Inclusiva, cuestión de actitud y derechos


La educación inclusiva atiende a la diversidad en las aulas de clases regulares y dentro de la comunidad donde reside el alumno. Esta modalidad es un derecho que tiene todo niño, niña y joven con discapacidad, pues se trata de una Escuela para Todos, para recibir una educación básica de calidad; las actitudes negativas respecto a las diferencias es un obstáculo a la inclusión.
Es menester que tengamos claro que la integración se debe propiciar sobre un enfoque de educación para el desarrollo, que procure atender las necesidades educativas de todos, centrándose especialmente en los vulnerables a la marginación y la exclusión, ya que esta modalidad es una cuestión de derechos humanos, consagrados en la Declaración Universal de 1949.
Inclusión significa ser apreciado y respetado por sus habilidades y talentos; tener las mismas oportunidades y ánimo para crecer y llegar a ser la persona que uno quiere llegar a ser, creando relaciones de confianza y de amistad, para desarrollar lo mejor que exista en cada uno y crear el estilo de vida que uno aprecia, de modo que todas las personas puedan participar de acuerdo a su voluntad y capacidad.
La panameña Maritza de Cedeño, consultora para niños en alto riesgos y deficiencia en el aprendizaje de la Oficina de Educación del Condado de Santa Clara de San José California, EU, sostiene que el debate que ha surgido en torno a la educación inclusiva en Panamá obedece a una confusión interpretativa del significado que este término implica, porque ven en el niño con Necesidades Educativas Especiales (NEE) a un discapacitado, y no al ser humano que es, con potencialidades, que tiene todo el derecho de forjar su destino y bienestar; de allí los temores y la resistencia a algo que se ha venido ejecutando con éxito en el país desde 1970. Además de enseñar y compartir el mismo currículo y experiencias académicas en entornos regulares, para Cedeño el tema de la educación inclusiva implica una cuestión de actitud de los educadores, padres de familias y el resto de la comunidad hacia los NEE.
En la vida todo es cuestión de actitud y de respeto por los derechos humanos de los demás; de cómo se manejen las situaciones dependerán los resultados. Meditemos y consideremos estos tres testimonios que presento como parte de una muestra de educación inclusiva practicada en tres países de la región centroamericana, incluyendo a Panamá: El Salvador, José Antonio, estudiante de 15 años de edad, con parálisis cerebral, con dificultad en el lenguaje y la motricidad. Estudió en una escuela especial de Usulutan hasta los 7 años, de donde fue retirado por las dificultades de traslado que representaba para él. La comunidad con alta sensibilidad social llevó a cabo las adecuaciones de acceso en la escuela donde él residía lográndose que finalizará el 9 grado del bachillerato becado por su rendimiento académico.
Guatemala: Esteban, residente de un Hogar de Hermanos Católico -no vive con sus padres por el conflicto armado-, padece retraso mental con dificultades en el idioma. Las maestras de la escuela especial se esforzaron por integrarlo a una escuela comunitaria y aprobó el primer grado, hoy cursa el tercer grado de primaria.
Panamá: Juan, presenta ontogénesis imperfecta, escribe libros y décimas. Desde niño estudio en aula regular, donde asistía en sillas de ruedas, a una escuela sin adecuaciones físicas. En la secundaria el propio colegio utilizó su propia partida para construir las rampas. Lo lejano de la escuela y lo costoso de su transportación en taxis todos los días, hace que su madre en V año, lo matricule en su comunidad, donde no se le dio el apoyo requerido, y retorna al plantel anterior donde ya había perdido su cupo, el cual recupera al presentarse el caso ante la Dirección Nacional de Educación Especial del MEDUC. Un día sufrió un accidente en el taxi camino a casa que le dejó fracturas en sus extremidades superiores, por lo que al regresar al colegio no se le quería admitir aduciendo que no lograría ponerse al día. En el 2003 se graduó de VI año con honores.
La inclusión propone cambiar la manera en que las comunidades, los sistemas y las sociedades están organizadas, para que sean abiertas y sensibles ante la diversidad en un medio sostenible para el cumplimiento de los derechos humanos. Inclusión implica cohesión social y consenso en las respuestas a las necesidades de los excluidos sobre la base de valores comunes.

101 años de Panamá América

 
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