default

Educación: ¿se planifica o se vegeta?


Se ha anunciado, con debido tiempo, el aumento inminente de la matrícula escolar en las escuelas y colegios oficiales de la República para el próximo año lectivo (de marzo a diciembre de 2002), debido esencialmente, a la baja en la matrícula de los establecimientos docentes particulares como consecuencia directa de la grave crisis económica por la que atraviesa la gran mayoría del pueblo panameño, no así los "clanes familiares" que detentan el poder. Pero, a pesar de la advertencia oportuna, todo indica que poco es lo que se adelanta en el Ministerio de Educación para enfrentar con éxito esta posible explosión de la matrícula escolar.
No hay que abundar en razones para justificar lo antes dicho, toda vez que la capacidad y actitud de quienes dirigen hoy la educación nacional, están siendo cuestionadas tanto por los expertos en educación como por los padres de familia, los educadores y el pueblo en general. Según la calificación que dan las encuestas de opinión pública a la gestión de la titular del ramo educativo, desde hace dos años, es "apenas regular", si no "deficiente". Se pudiera decir, entonces, que en el Ministerio de Educación no se planifica, no se adelantan planes de mejoramiento de la labor escolar, sino que más bien se vegeta; eso es, una asentada burocracia en función vegetativa.
Las sucintas informaciones que nos hablan de los déficit educativos tienden a destacar el hecho de que, ante la necesidad imperiosa de extender y mejorar los servicios escolares para ponerlos a la altura de las exigencias de la época, se está recurriendo cada vez más, en todo el mundo, al amplio conjunto de técnicas que comprende el planteamiento de la educación.
La estructura actual de la educación en Panamá presenta una total separación entre sus diversos niveles, lo cual sigue reflejando características sociales ya superadas o en vías de superación. Por otra parte, el proceso educativo está inseparablemente vinculado a los demás procesos que configuran la vida nacional: por eso, el planteamiento de la educación debe ser integral. Ello significa que debe facilitar el cambio equilibrado de la sociedad en todos sus aspectos (demográficos, económicos y culturales) y que debe satisfacer, mediante un sistema escolar sin cortes ni rupturas, continuo y bien articulado, la unidad que requiere el desarrollo pleno del individuo en sus diversas etapas, así como la cohesión nacional y las múltiples y cada día más complejas tareas de la vida social y económica.
Durante la actual administración no ha habido un desarrollo de toda la educación pública como aconteció en el pasado; ello se traduce en la falta de planes y de una política educativa definida, en el aumento de la burocracia, en la forma como se desarrollan las actividades (el "tortuguismo" es el método de trabajo prevaleciente), y sobre todo, en el nepotismo y la politiquería nunca antes superados en el ramo. Lo que se da en la actualidad en Educación es, sin duda, de un gran volumen; pero el desarrollo general del país reclama, con los recursos asignados a la Educación, un incremento cuantitativo y cualitativo mayor en todos los aspectos del sistema y un cambio de estructura de la enseñanza misma.
A pesar de los progresos innegables que la Nación ha hecho en el pasado, es preciso reconocer que el estado actual de nuestra educación está distante, al menos en relación con lo que cabría esperar de un país de la tradición del nuestro, de responder a las necesidades nacionales y al acelerado proceso de cambios sociales y económicos que vivimos. Así lo evidencia el desajuste que se advierte entre la orientación y la estructura de los servicios escolares en todos los niveles y las crecientes necesidades educativas de la nación panameña.
En realidad, el sistema educativo panameño ha sido bueno y fecundo (no ha estado anclado en el siglo XIX, como alegremente se ha dicho); siempre fue bajo la dirección de ministros pedagogos capaces, dinámicos y patriotas como Octavio Méndez Pereira, José Daniel Crespo, Federico A. Velásquez, y otros, un sistema suficientemente flexible para adaptarse a las necesidades de su tiempo. Por eso mismo, necesita cambiar de nuevo. Por eso mismo, hace falta hoy día un ministro de Educación en Panamá. Porque si nuestras escuelas son en la actualidad insuficientes para atender la demanda creciente de educación, ello se debe a un efecto del propio progreso que contribuyeron a determinar bajo la dirección de sabios maestros del ayer.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América