Educación, una trágica tradición
Al final del calendario académico, y siguiendo una trágica tradición nacional para recuperar de alguna manera las ya clásicas jornadas perdidas durante el año escolar, ya sea por una u otra causa (este año fue la fibra de vidrio), el gobierno panameño se encuentra nuevamente atrapado entre sus tardías propuestas ministeriales para reponer el tiempo y la trágica resistencia de los gremios docentes a cumplirlas.
La expresión más grave la ofreció el dirigente magisterial Andrés Rodríguez, quien, al cuestionar la medida del Ministerio de Educación para extender el calendario académico, dijo que "no será más que una pérdida de tiempo". De esta manera no hay forma de hallar soluciones para ayudar a los estudiantes y salvarlos de la mediocridad a la que parecen condenados con estas actuaciones. La educación panameña necesita de todas las medidas adecuadas que permitan mejorarla.
Al gobierno le ha faltado liderazgo para resolver el problema que generó el uso de fibra de vidrio en los planteles afectados. Pero los perjuicios causados no serán resueltos mientras estos temas no sean ampliamente ventilados por las autoridades y se tenga clara evidencia de los culpables.
En medio de estos cabos no resueltos nos preguntamos: ¿Por qué tardó tanto tiempo el ministro Salvador Rodríguez para advertir de sus planes?, ¿acaso era necesario esperar hasta noviembre para terminar el año con la polémica que se avecina? Pero no será hasta mediados del presente mes cuando se obtengan algunas respuestas, pues habrá que esperar los informes de las 15 direcciones provinciales sobre el desempeño escolar en cada escuela del país.