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Educación y democracia


La Educació para la Vida en Democracia no sólo busca transmitir racionalmente conceptos, sino encontrar los caminos para vivir la democracia, ponerla en práctica, creciendo, caminando con ella, ejercitando derechos y deberes, apropiándose de sus valores fundamentales y de los desafíos que nos presenta, y construyendo una democracia no solo electoral sino participativa e inclusiva.

La participación ciudadana es un factor clave, pues esta educación debe colaborar en el desenvolvimiento de una serie de estrategias de participación en espacios locales, nacionales e incluso regionales, fortaleciendo la perspectiva del ejercicio de los derechos humanos.

La ciudadanía vive esta participación en la medida que crece en la vivencia de los derechos y deberes con pleno conocimiento de los mismos, desarrollando sensibilidades, valores y capacidades sociales, prácticas y éticas para actuar -individual y colectivamente- comprometida y responsablemente hacia su sociedad.

América Latina, a pesar de sus avances en la vigencia de la democracia política, se caracteriza por la existencia de grandes sectores de su población que desconocen la democracia, sus características, posibilidades, y limitaciones, y por lo tanto, de cómo democratizar la democracia. Permanecen expresiones de debilidad en la afirmación de los valores necesarios para la existencia de la democracia, y frente a ello, una inexistente o reducida importancia en la agenda pública de la discusión sobre valores democráticos.

El contexto está marcado por la exclusión, pobreza y sus secuelas que azotan a una parte considerable de sus habitantes, acompañada por la inseguridad ciudadana y -en algunos países- por la violencia política, además de un saldo de actitudes y prácticas desfavorable como el autoritarismo y la corrupción, que se han convertido en una expresión cultural a varios niveles y con diversos alcances, el clientelismo, oportunismo en la política, intolerancia, sectarismo, el uso patrimonialista y la elitización del poder.

Los partidos políticos atraviesan en muchos países inestabilidad institucional, debilidad ideológica, poca credibilidad, desconfianza de los ciudadanos en la política, contradicción entre el discurso de los valores democráticos, la organización y práctica política autoritaria excluyente, poco énfasis en la educación y capacitación, y falta de voluntad política para transformar los partidos políticos en organizaciones democráticas.

Existe un bajo interés por parte de la mayoría de los Estados en la Educación para la Vida en Democracia, por lo que hoy no constituye una prioridad en el diseño de políticas públicas. Esto se expresa en la oferta restringida y limitada de esta educación; en la inexistencia o insuficiencia de programas integrales y participativos; la apatía y desmotivación de la ciudadanía en la participación política; ausencia de políticas permanentes, sustentables, incluyentes de formación, capacitación y educación para la democracia con una visión de mediano y largo plazo; escasez de recursos humanos, financieros y metodológicos para el desarrollo de programas educativos; y débil institucionalidad y desconfianza  hacia los organismos electorales.

raulleisr@hotmail.com

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