Educadores y Educación
Dejó de ser discusión la inversión panameña en educación. Somos, en la región, uno de los países que más recursos destina a esta materia. Los resultados, sin embargo, parecen asimétricos. Preocupa, por ejemplo, el déficit de calidad y las mega inversiones propuestas para los años inmediatos: ampliación del Canal, megapuerto del Pacífico, etc.
Pero si pese a esas inversiones el producto, nuestros estudiantes, no parecen estar a la altura de las exigencias (ahí están los resultados de los exámenes de admisión a la Universidad), ¿dónde radica entonces el problema y cómo resolverlo?
El asunto parece centrarse en la calidad de la educación que reciben nuestros jóvenes, entendiendo por ello no solo el conocimiento en sí, sino la forma como se imparte.
Varias son las personalidades y viejos educadores que se refieren a este asunto como expresión de grave déficit en la preparación y condición de los propios docentes. Puede que haya más. Conocidos son los casos de educadores que para enfrentar los retos económicos actuales se comprometen con dos, tres y hasta cuatro trabajos; más todavía, bien haría el Ministerio de Educación en hacer más énfasis en los seminarios y cursos, y en la metodología con estos imparten sus deberes, además de provocar la reingeniería de todo el sistema y los planes de estudio.
La estabilidad del sistema educativo depende no solo de la atención que pongan los estudiantes, sino de la dedicación de los educadores, y de la forma como el Estado ayude a esos educadores. Sin ellos no se puede esperar resultados exitosos.
Pero si pese a esas inversiones el producto, nuestros estudiantes, no parecen estar a la altura de las exigencias (ahí están los resultados de los exámenes de admisión a la Universidad), ¿dónde radica entonces el problema y cómo resolverlo?
El asunto parece centrarse en la calidad de la educación que reciben nuestros jóvenes, entendiendo por ello no solo el conocimiento en sí, sino la forma como se imparte.
Varias son las personalidades y viejos educadores que se refieren a este asunto como expresión de grave déficit en la preparación y condición de los propios docentes. Puede que haya más. Conocidos son los casos de educadores que para enfrentar los retos económicos actuales se comprometen con dos, tres y hasta cuatro trabajos; más todavía, bien haría el Ministerio de Educación en hacer más énfasis en los seminarios y cursos, y en la metodología con estos imparten sus deberes, además de provocar la reingeniería de todo el sistema y los planes de estudio.
La estabilidad del sistema educativo depende no solo de la atención que pongan los estudiantes, sino de la dedicación de los educadores, y de la forma como el Estado ayude a esos educadores. Sin ellos no se puede esperar resultados exitosos.