Educar en derechos humanos
La educación en derechos humanos (EDH) puede verse como un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida en democracia, para transformarla participativa y organizadamente. La palabra clave es coherencia, entre la práctica y la teoría, entre el decir y el hacer, entre las dimensiones de la vida. Necesitamos una EDH que fortalezca la capacidad de la gente de intervenir en la gestión de su propio desarrollo. Esto lleva implícita la necesidad de una reconceptualización del modelo pedagógico, haciendo énfasis en metodologías que aporten elementos tan vitales como la revalorización del saber del educando, y su relación con el contexto, lo que le otorgaría una potencialidad transformadora puesto que es fundamental que el proceso educativo exprese nuestra cultura, ética, capacidad de interculturalidad, universalidad, idiosincrasia, historia, perspectivas e identidad.
Un tema clave para una pedagogía crítica, "se sustenta en el reconocimiento de que sólo quienes se forman como sujetos pueden oponer un principio de resistencia a la dominación o al autoritarismo. La educación ciudadana, bajo este enfoque, debía entenderse como un proceso formativo de identidades individuales y colectivas que desarrollan políticas de reconocimiento de derechos y de lucha contra todo tipo de discriminación, en el contexto del sistema de redes que sostienen los poderes en la sociedad... (una educación que) a) valora el pluralismo y respeta los derechos de las minorías y de los diversos grupos culturales; b) promueve procesos de construcción de identidad desde los contextos particulares de cada sujeto; c) considera las condiciones particulares de cada comunidad para ampliar la dinámica de producción de los derechos que surgen de las demandas propias de la "diferencia" (género, lengua, etnia, edad, etc.); d) desarrolla, no sólo un discurso de crítica, sino también de posibilidad, por tanto se promueven dinámicas colectivas destinadas a crear nuevos órdenes; e) fomenta que se expliciten los proyectos educativos de las escuelas y de las comunidades, generándose procesos comunicativos destinados a evidenciar los valores sobre los cuales se desarrollarán los procesos educativos." . (Jorge Osorio)
Debe ser parte activa de los procesos sociales que generen o reconstruyan intereses, aspiraciones, cultura e identidades que apunten al desarrollo humano. Debe aportar al crecimiento y consolidación tanto en la conciencia como en la práctica, de los valores de solidaridad, participación, laboriosidad, honestidad, creatividad, criticidad y el compromiso de la acción transformadora.
Buscar desarrollar la capacidad de articular propuestas metodológicas participativas tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la planificación, evaluación, decisión y gestión, al igual que en la comprensión, búsqueda y solución de problemas, pues el quehacer educativo debe ser espacio del desenvolvimiento de esas capacidades, y estar vinculada tanto a la participación social como a las ciencias, artes y tecnología, desarrollando habilidades, destrezas, creatividad y capacidad de discernimiento. En este sentido la educación debe estar relacionada con el proceso organizativo y la vida social de la comunidad. No puede haber divorcio entre la cotidianidad, necesidades y potencialidades de la gente y el planteamiento educativo para la vida en democracia.
La evaluación real de la actividad educativa no se mide sobre la base de la apropiación de conceptos, sino a la capacidad de provocar una práctica mejorada o con mayor capacidad de transformar en el sentido correcto. Todo el proceso supone tomar notas de las tensiones entre lo micro y lo macro, entre el partir y el llegar, entre el viejo y el nuevo conocimiento, entre lo personal y lo colectivo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre proyecto y proceso, entre eficiencia y eficacia, entre ciencia y conciencia, entre saber y sabor, entre calidad y claridad. En este proceso el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo lo acumulado el momento de profundización que permita a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada, en un proceso siempre ascendente. En este sentido la propuesta educativa debe estar atravesada por el énfasis participativo, la coherencia entre métodos y técnicas, y entre otros temas.
Se presenta el desafío como trabajar con realidades concretas, nuevas formas de pensar y hacer educación para la democracia; nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, ciudadanos, políticos. Nuevas formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas formas de combinar y articular las distintas formas y modalidades de educación en relación con las expresiones educativas correspondientes a todos los grupos sociales. No hay proceso de educación sino se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida, visualizando a la gente no sólo como beneficiarias sino como actores principales del proceso. La metodología procura basarse en la integralidad, relacionando las diversas realidades como unidad articulada. Así, no puede ser sólo "técnica" dejando de lado aspectos humanos o éticos, o sólo científica, o sólo artística, o sólo humanista, o sólo formal o sólo no formal. Más bien debe ligar, encontrar y complementar diversas dimensiones.
(raulleisr@hotmail.com)
"Todos en mi familia somos cristianos y yo no tengo a dónde ir porque si regreso de seguro me matan. Y lo peor es que allá en mi barrio yo sólo hago esto mismo con fuego; más nada... no ando en drogas o bandas, sólo vivo para mi familia", insistió y en esta ocasión sus ojos intentaban no dejar escapar las lágrimas que cada vez estaban más cerca.
A pesar de las eventualidades, dice amar su tierra en la que se levantó poco a poco. Según nos explicó, en Cartagena "la gente es muy penosa, decían que yo estaba loco cuando me atreví a hacer esto".
Como acá, si en "Panamá llueve en Colombia no escampa", por lo que un día, luego de haber dedicado buen tiempo al karate, le vino a la mente una innovación que le serviría de sustento.
Es así como se hizo de un estilo propio con el fuego. "Los primeros días me quemaba los vellos y hasta las pestañas, así que practiqué y practiqué hasta lograrlo".
Luego de unos tres meses Jesús estaba en la calle. "Me costaba porque después de haber tenido mi propio restaurante y que la gente lo supiera ahora me verían haciendo esto. Pero no me importó, tenía que ganarme algo".
Al llegar a Panamá Jesús mantuvo aquel ímpetu. De hecho "aquí no conocía a la gente, así que decidí hacer lo mismo". Y es que esta práctica requiere no sólo de habilidad, sino también una combinación de aritmética, dominio y hasta carisma y este cartagenero ha sabido mezclarlos todos como su más famosa receta de cocina con un ingrediente adicional: el aplomo.
"Los semáforos duran unos 90 segundos, yo sé entonces que debo dedicarle unos 50 al show y el resto para poder hacer el recorrido (vehículo por vehículo) para ganarme algo", explica.
Para este momento de la entrevista Jesús ya había echado a su maletita donde llevaba los chacos, la tristeza de su futuro incierto, prefería revelar detalles de su destreza, que refuerza con dos horas diarias de práctica y que dijo estar dispuesto a compartir con otros panameños que quieran aprender.
"Me gusta tu demencia", "ta" pretty", "oye ta" bueno eso", son algunos de los elogios que ha logrado arrancar el acróbata al público capitalino, que en ocasiones ha optado por transitar más de una vez por esa vía sólo para verlo.
"Siempre me gustó la cocina", reitera por lo que por muchos años anduvo de restaurante en restaurante de la costa "aprendiendo de todo un poco".
De mesero pronto llegó a ser administrador, luego de ganarle el prestigio a otro local, gracias a sus recetas y su modo particular de anunciarse. "La gente llegaba y me pedía mis platos porque les explicaba todo lo que llevaban y eso gustó mucho".
Sus penas en los negocios no encontraron refugio ni siquiera en el amor. "No me fue muy bien". Y entre una y otra cosa, Jesús salió de Medellín por donde anduvo casi siete años ganando lo necesario para sobrevivir y en agosto del año pasado sus dotes como chef cedieron ante la falta de recursos y dieron paso a las acrobacias "calientes, con fuego y mucho arte".
Aunque hoy su astucia y creatividad han sido poco en un país en el que la violencia sin cuartel parece gobernar a sus anchas, Jesús no pierde las esperanzas de volver "porque esa es mi tierra y la adoro".
Y mientras se despedía aprovechó para aclarar: "El ambiente no me ha dejado prosperar pero tengo muchas ganas... eso sobra" y rápidamente nos recomendó su filete de pargo a la tosquera que va sudado en leche de coco con tomate, cebolla pimentón y vino blanco... "ah y no olvide su toquecito de pimienta"...
Un tema clave para una pedagogía crítica, "se sustenta en el reconocimiento de que sólo quienes se forman como sujetos pueden oponer un principio de resistencia a la dominación o al autoritarismo. La educación ciudadana, bajo este enfoque, debía entenderse como un proceso formativo de identidades individuales y colectivas que desarrollan políticas de reconocimiento de derechos y de lucha contra todo tipo de discriminación, en el contexto del sistema de redes que sostienen los poderes en la sociedad... (una educación que) a) valora el pluralismo y respeta los derechos de las minorías y de los diversos grupos culturales; b) promueve procesos de construcción de identidad desde los contextos particulares de cada sujeto; c) considera las condiciones particulares de cada comunidad para ampliar la dinámica de producción de los derechos que surgen de las demandas propias de la "diferencia" (género, lengua, etnia, edad, etc.); d) desarrolla, no sólo un discurso de crítica, sino también de posibilidad, por tanto se promueven dinámicas colectivas destinadas a crear nuevos órdenes; e) fomenta que se expliciten los proyectos educativos de las escuelas y de las comunidades, generándose procesos comunicativos destinados a evidenciar los valores sobre los cuales se desarrollarán los procesos educativos." . (Jorge Osorio)
Debe ser parte activa de los procesos sociales que generen o reconstruyan intereses, aspiraciones, cultura e identidades que apunten al desarrollo humano. Debe aportar al crecimiento y consolidación tanto en la conciencia como en la práctica, de los valores de solidaridad, participación, laboriosidad, honestidad, creatividad, criticidad y el compromiso de la acción transformadora.
Buscar desarrollar la capacidad de articular propuestas metodológicas participativas tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la planificación, evaluación, decisión y gestión, al igual que en la comprensión, búsqueda y solución de problemas, pues el quehacer educativo debe ser espacio del desenvolvimiento de esas capacidades, y estar vinculada tanto a la participación social como a las ciencias, artes y tecnología, desarrollando habilidades, destrezas, creatividad y capacidad de discernimiento. En este sentido la educación debe estar relacionada con el proceso organizativo y la vida social de la comunidad. No puede haber divorcio entre la cotidianidad, necesidades y potencialidades de la gente y el planteamiento educativo para la vida en democracia.
La evaluación real de la actividad educativa no se mide sobre la base de la apropiación de conceptos, sino a la capacidad de provocar una práctica mejorada o con mayor capacidad de transformar en el sentido correcto. Todo el proceso supone tomar notas de las tensiones entre lo micro y lo macro, entre el partir y el llegar, entre el viejo y el nuevo conocimiento, entre lo personal y lo colectivo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre proyecto y proceso, entre eficiencia y eficacia, entre ciencia y conciencia, entre saber y sabor, entre calidad y claridad. En este proceso el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo lo acumulado el momento de profundización que permita a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada, en un proceso siempre ascendente. En este sentido la propuesta educativa debe estar atravesada por el énfasis participativo, la coherencia entre métodos y técnicas, y entre otros temas.
Se presenta el desafío como trabajar con realidades concretas, nuevas formas de pensar y hacer educación para la democracia; nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, ciudadanos, políticos. Nuevas formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas formas de combinar y articular las distintas formas y modalidades de educación en relación con las expresiones educativas correspondientes a todos los grupos sociales. No hay proceso de educación sino se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida, visualizando a la gente no sólo como beneficiarias sino como actores principales del proceso. La metodología procura basarse en la integralidad, relacionando las diversas realidades como unidad articulada. Así, no puede ser sólo "técnica" dejando de lado aspectos humanos o éticos, o sólo científica, o sólo artística, o sólo humanista, o sólo formal o sólo no formal. Más bien debe ligar, encontrar y complementar diversas dimensiones.
(raulleisr@hotmail.com)
"Todos en mi familia somos cristianos y yo no tengo a dónde ir porque si regreso de seguro me matan. Y lo peor es que allá en mi barrio yo sólo hago esto mismo con fuego; más nada... no ando en drogas o bandas, sólo vivo para mi familia", insistió y en esta ocasión sus ojos intentaban no dejar escapar las lágrimas que cada vez estaban más cerca.
A pesar de las eventualidades, dice amar su tierra en la que se levantó poco a poco. Según nos explicó, en Cartagena "la gente es muy penosa, decían que yo estaba loco cuando me atreví a hacer esto".
Como acá, si en "Panamá llueve en Colombia no escampa", por lo que un día, luego de haber dedicado buen tiempo al karate, le vino a la mente una innovación que le serviría de sustento.
Es así como se hizo de un estilo propio con el fuego. "Los primeros días me quemaba los vellos y hasta las pestañas, así que practiqué y practiqué hasta lograrlo".
Luego de unos tres meses Jesús estaba en la calle. "Me costaba porque después de haber tenido mi propio restaurante y que la gente lo supiera ahora me verían haciendo esto. Pero no me importó, tenía que ganarme algo".
Al llegar a Panamá Jesús mantuvo aquel ímpetu. De hecho "aquí no conocía a la gente, así que decidí hacer lo mismo". Y es que esta práctica requiere no sólo de habilidad, sino también una combinación de aritmética, dominio y hasta carisma y este cartagenero ha sabido mezclarlos todos como su más famosa receta de cocina con un ingrediente adicional: el aplomo.
"Los semáforos duran unos 90 segundos, yo sé entonces que debo dedicarle unos 50 al show y el resto para poder hacer el recorrido (vehículo por vehículo) para ganarme algo", explica.
Para este momento de la entrevista Jesús ya había echado a su maletita donde llevaba los chacos, la tristeza de su futuro incierto, prefería revelar detalles de su destreza, que refuerza con dos horas diarias de práctica y que dijo estar dispuesto a compartir con otros panameños que quieran aprender.
"Me gusta tu demencia", "ta" pretty", "oye ta" bueno eso", son algunos de los elogios que ha logrado arrancar el acróbata al público capitalino, que en ocasiones ha optado por transitar más de una vez por esa vía sólo para verlo.
"Siempre me gustó la cocina", reitera por lo que por muchos años anduvo de restaurante en restaurante de la costa "aprendiendo de todo un poco".
De mesero pronto llegó a ser administrador, luego de ganarle el prestigio a otro local, gracias a sus recetas y su modo particular de anunciarse. "La gente llegaba y me pedía mis platos porque les explicaba todo lo que llevaban y eso gustó mucho".
Sus penas en los negocios no encontraron refugio ni siquiera en el amor. "No me fue muy bien". Y entre una y otra cosa, Jesús salió de Medellín por donde anduvo casi siete años ganando lo necesario para sobrevivir y en agosto del año pasado sus dotes como chef cedieron ante la falta de recursos y dieron paso a las acrobacias "calientes, con fuego y mucho arte".
Aunque hoy su astucia y creatividad han sido poco en un país en el que la violencia sin cuartel parece gobernar a sus anchas, Jesús no pierde las esperanzas de volver "porque esa es mi tierra y la adoro".
Y mientras se despedía aprovechó para aclarar: "El ambiente no me ha dejado prosperar pero tengo muchas ganas... eso sobra" y rápidamente nos recomendó su filete de pargo a la tosquera que va sudado en leche de coco con tomate, cebolla pimentón y vino blanco... "ah y no olvide su toquecito de pimienta"...