EE.UU. y el número de la bestia: 666
El ataque al edificio de la embajada china en Belgrado fue deliberado, y las excusas ofrecidas por Clinton y la OTAN, lejos de calmar los ánimos, han despertado (al menos en mí) un mar de interrogantes.
Según Clinton, no fue error humano ni técnico, sino del sistema. El "sistema", pues, es el único responsable. Pero los sistemas son manejados por seres humanos, del mismo modo que los gobiernos y Estados son conducidos por personas de carne y hueso. La legislación penal internacional ha confirmado lo que el derecho internacional ha venido sosteniendo: los representantes del Estado y los funcionarios son personalmente responsables por las violaciones a los derechos humanos perpetrados en nombre del "Estado".
Los Estados Unidos culparon a la CIA por haber entregado mapas viejos a la OTAN. Sin embargo, responsabilizar a la CIA o al sistema tiene la misma ventaja que culpar a Satanás por todos los males de este mundo: ambos tienen representantes personales aquí, pero ninguno de los dos se da por aludido y no acusan recibo.
Según ellos, el mapa que tenían los pilotos era anterior a la existencia del edificio ocupado por la embajada china. En consecuencia, nada existía (salvo el aire) en ese sitio el 7 de mayo de 1999. Si en ese mapa no había ningún edificio, ¿cómo explicar que un espacio vacío -un hueco dentro de la nada- sea el blanco de aviones galácticos, cuyos mecanismos de detección de objetivos son infalibles, y que dicho blanco invisible reciba tres misiles, cohetes o bombas desde distintos ángulos? (No descarto, por supuesto, que los aviones tengan capacidad precognitiva y estuvieran disparando a un edificio que se colocó allí después de los disparos).
¿Cómo explicar que los pilotos estadounidenses, que no seleccionan sus objetivos al capricho porque éstos les son entregados conforme a un protocolo de seguridad; que no escogen visualmente sus objetivos ni los atacan por medios manuales, porque éstos son programados cuidadosamente; que pueden ver, valga la redundancia, "con sus propios ojos", los objetivos predeterminados antes de disparar contra ellos, hayan precisamente lanzado tres misiles a un objetivo invisible, inexistente? ¡Mentiras! Y, además, torpes.
Si fuera cierto que en los mapas disponibles no estaba el edificio de la embajada china, la única otra explicación del ataque sería que los pilotos, con un pie puesto en el estribo, recibieron otro mapa con las señales claras de la embajada, otras instrucciones, otros objetivos. ¿Quiénes podrían proporcionárselos? La CIA, por supuesto, que forma parte del "sistema".
Ahora bien, Clinton culpó a la CIA y al sistema, pero la agencia no necesitaba recurrir a un procedimiento encubierto o secreto para atacar la embajada: sólo tenía que hacer llegar la decisión a los altos mandos de la OTAN o, directamente, al general estadounidense Wesley Clark. De modo que, o bien la CIA estuvo involucrada desde el principio, o bien la CIA le recomendó al general Wesley Clark Ñpero solamente a Wesley ClarkÑ dicho ataque, sin que el mismo fuera del conocimiento del resto de los miembros de la OTAN.
Sea como fuere, la CIA no es una agencia de Marte o de las Andrómedas y hasta tiene un "website" en Internet.
Si el ataque fue deliberado, ¿qué propósitos perseguían los otanazis? ¿Enviar un gesto retador a la China por oponerse a los bombardeos desde marzo? ¿Sabotear la entrada de China a la OMC? ¿Hacer naufragar el acuerdo de los 8-G sobre Yugoslavia, que en nada complacía a los Estados Unidos? ¿Complicar el escenario de guerra para prolongar una campaña aérea demoledora y genocida que ya fracasó, a fin de convertir a Yugoslavia en una "República de los Escombros", buscar su rendición y hacerla un protectorado de la Organización para Triturar y Amansar Naciones? ¿Poner a prueba el "Nuevo Concepto Estratégico" de la Organización Terrorista Americana Nazi? ¿Ganar tiempo para que la industria de la guerra se embolsille los 13 mil millones de dólares aprobados por el Congreso?
Un ataque tal sólo tendría como propósito principal -sin excluir algunas de las mencionadas- lanzar un globo de prueba: determinar la reacción internacional a futuras agresiones fuera de Europa y, particularmente, evaluar posibles respuestas y el grado de preparación y alerta de los sistemas defensivos de Rusia y China, en especial. ¿Estarán jugando con fuego?
Según el Apocalipsis, la Bestia se identifica con el número 666. ¿Será casualidad que dos tercios de los aviones que bombardean a Yugoslavia sean de los Estados Unidos y que, por lo tanto, de los mil aviones de la OTAN sobre Serbia, 666 (¡eureka!) pertenezcan a los Estados Unidos? Después de todo, a lo mejor (o peor), la CIA y Satanás sean la misma... y el 666 no sea una alucinación del Apocalipsis.
Según Clinton, no fue error humano ni técnico, sino del sistema. El "sistema", pues, es el único responsable. Pero los sistemas son manejados por seres humanos, del mismo modo que los gobiernos y Estados son conducidos por personas de carne y hueso. La legislación penal internacional ha confirmado lo que el derecho internacional ha venido sosteniendo: los representantes del Estado y los funcionarios son personalmente responsables por las violaciones a los derechos humanos perpetrados en nombre del "Estado".
Los Estados Unidos culparon a la CIA por haber entregado mapas viejos a la OTAN. Sin embargo, responsabilizar a la CIA o al sistema tiene la misma ventaja que culpar a Satanás por todos los males de este mundo: ambos tienen representantes personales aquí, pero ninguno de los dos se da por aludido y no acusan recibo.
Según ellos, el mapa que tenían los pilotos era anterior a la existencia del edificio ocupado por la embajada china. En consecuencia, nada existía (salvo el aire) en ese sitio el 7 de mayo de 1999. Si en ese mapa no había ningún edificio, ¿cómo explicar que un espacio vacío -un hueco dentro de la nada- sea el blanco de aviones galácticos, cuyos mecanismos de detección de objetivos son infalibles, y que dicho blanco invisible reciba tres misiles, cohetes o bombas desde distintos ángulos? (No descarto, por supuesto, que los aviones tengan capacidad precognitiva y estuvieran disparando a un edificio que se colocó allí después de los disparos).
¿Cómo explicar que los pilotos estadounidenses, que no seleccionan sus objetivos al capricho porque éstos les son entregados conforme a un protocolo de seguridad; que no escogen visualmente sus objetivos ni los atacan por medios manuales, porque éstos son programados cuidadosamente; que pueden ver, valga la redundancia, "con sus propios ojos", los objetivos predeterminados antes de disparar contra ellos, hayan precisamente lanzado tres misiles a un objetivo invisible, inexistente? ¡Mentiras! Y, además, torpes.
Si fuera cierto que en los mapas disponibles no estaba el edificio de la embajada china, la única otra explicación del ataque sería que los pilotos, con un pie puesto en el estribo, recibieron otro mapa con las señales claras de la embajada, otras instrucciones, otros objetivos. ¿Quiénes podrían proporcionárselos? La CIA, por supuesto, que forma parte del "sistema".
Ahora bien, Clinton culpó a la CIA y al sistema, pero la agencia no necesitaba recurrir a un procedimiento encubierto o secreto para atacar la embajada: sólo tenía que hacer llegar la decisión a los altos mandos de la OTAN o, directamente, al general estadounidense Wesley Clark. De modo que, o bien la CIA estuvo involucrada desde el principio, o bien la CIA le recomendó al general Wesley Clark Ñpero solamente a Wesley ClarkÑ dicho ataque, sin que el mismo fuera del conocimiento del resto de los miembros de la OTAN.
Sea como fuere, la CIA no es una agencia de Marte o de las Andrómedas y hasta tiene un "website" en Internet.
Si el ataque fue deliberado, ¿qué propósitos perseguían los otanazis? ¿Enviar un gesto retador a la China por oponerse a los bombardeos desde marzo? ¿Sabotear la entrada de China a la OMC? ¿Hacer naufragar el acuerdo de los 8-G sobre Yugoslavia, que en nada complacía a los Estados Unidos? ¿Complicar el escenario de guerra para prolongar una campaña aérea demoledora y genocida que ya fracasó, a fin de convertir a Yugoslavia en una "República de los Escombros", buscar su rendición y hacerla un protectorado de la Organización para Triturar y Amansar Naciones? ¿Poner a prueba el "Nuevo Concepto Estratégico" de la Organización Terrorista Americana Nazi? ¿Ganar tiempo para que la industria de la guerra se embolsille los 13 mil millones de dólares aprobados por el Congreso?
Un ataque tal sólo tendría como propósito principal -sin excluir algunas de las mencionadas- lanzar un globo de prueba: determinar la reacción internacional a futuras agresiones fuera de Europa y, particularmente, evaluar posibles respuestas y el grado de preparación y alerta de los sistemas defensivos de Rusia y China, en especial. ¿Estarán jugando con fuego?
Según el Apocalipsis, la Bestia se identifica con el número 666. ¿Será casualidad que dos tercios de los aviones que bombardean a Yugoslavia sean de los Estados Unidos y que, por lo tanto, de los mil aviones de la OTAN sobre Serbia, 666 (¡eureka!) pertenezcan a los Estados Unidos? Después de todo, a lo mejor (o peor), la CIA y Satanás sean la misma... y el 666 no sea una alucinación del Apocalipsis.