default

Ejemplos de transparencia e integridad


No todo es negativo, no todo está corrupto y podrido. El capítulo local de Transparencia Internacional acaba de entregar al ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer, el premio Ética Gubernamental, por recomendación de amplios sectores organizados del país, que reconocen, en especial, su recia y proba actitud frente a las duras negociaciones que tuvo con la empresa Panama Ports Company, con la que logró suscribir un acuerdo que cambió las leoninas concesiones que le otorgara el gobierno anterior de la presidenta Mireya Moscoso.
Ferrer declaró en el acto de entrega de la distinción: "Siempre he estado comprometido en combatir la corrupción y es un deber de todos los servidores públicos actuar correctamente". Reconoció asimismo lo duro que es luchar contra el flagelo, cuando dijo que: "En algunos casos, el acusador queda acusado". Y esa es, en parte, la tragedia del periodismo investigativo y de denuncia, aunque la mayoría de los que abrazan con honestidad y vocación ese noble oficio, asumen gustosos los riesgos, como una forma de preservar la democracia, los derechos y principios más preciados. Se estima que la corrupción ocasiona al país, especialmente en perjuicio de los más pobres, pérdidas por B/.600 millones cada año, que de otro modo podrían usarse para atender los problemas sociales.
Junto con Ferrer, fue también galardonado con el premio Integridad, el ex contralor y ex ministro Rubén D. Carles, cuya conducta como funcionario fue también ejemplar y para quien la Patria tiene una deuda impagable de gratitud. Y junto con él recibieron también el mismo premio, Rafael Arosemena y Magaly Castillo. La última, ha realizado una labor encomiable en la secretaría de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, empeñada en impulsar una depuración en la Administración de Justicia.
Este país requiere de más ciudadanos probos que estén dispuestos a enrumbarlo hacia caminos de honestidad y transparencia.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América