El 11-S y la seguridad democrática
El 11 de septiembre del 2001(11-S), reubica el concepto de seguridad mundial en el marco de la guerra total contra el terrorismo, y el "con nosotros o contra nosotros", que proclamó George W. Bush. Los hechos provocaron una profunda reconsideración en la política interior y exterior de los Estados Unidos centradas en el contraterrorismo, catalogado por H.Vedrine, Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, como "un planteamiento simplista que reduce todos los problemas del mundo a la lucha contra el terrorismo". En un primer momento, luego del 11-S, América Latina dejó de ser prioridad en la política exterior norteamericana, al trasladarse el eje a Afganistán, luego paulatinamente la región recobra valor, pues en la visión de una prolongada guerra contraterrorista, EE.UU requiere consolidar alianzas estables y seguras para reforzar su liderazgo mundial. "El carácter global de la marea terror-contraterror incide en forma indirecta y con efectos retardados que conviene no minimizar: el empeoramiento de la situación económica augura la agudización de las crisis sociales que amenazan la estabilidad política en las nuevas democracias latinoamericanas más vulnerables..." (Guillermo Medina)
América Latina en este esquema contraterrorista aparece en una doble dimensión:(i) La crisis y guerra colombiana donde radican los tres únicos grupos latinoamericanos insertados en la lista negra de 31 grupos terroristas más peligrosos del mundo: FARC, ELN y AUC, y adquieren el rango de amenaza directa contra la seguridad nacional e intereses globales norteamericanos. Los grupos armados (en especial los de izquierda) reúnen tres variantes básicas de la política exterior estadounidense de los últimos años: el comunismo, el narcotráfico y el terrorismo; (ii) y la posible utilización de América Latina como plataforma de redes terroristas mundiales activados contra EE.UU. La siguiente fase de esta guerra es la internacionalización formal de la misma, donde Colombia está entre los objetivos principales, pues "La extensión de la acción guerrillera a Perú, Ecuador, Venezuela, Panamá y Brasil, sumada a la creciente impotencia del gobierno de Bogotá para encontrar solución al conflicto, militar o política, hace inevitable, desde la perspectiva estadounidense, su internacionalización" (G.Medina)
La internacionalización alcanza a la región no escapa de esta nueva realidad endureciendo las acciones de seguridad, y generando la tentación del autoritarismo. Panamá, por la importancia geopolítica y económica, dotada de una extrema vulnerabilidad ante la situación colombiana, invita a una retoma estadounidense del rol de plataforma de contrainsurgencia agravada por su proximidad a Colombia.
El triunfo de Álvaro Uribe, supone otro elemento más que abona a una escalada de la guerra, pues "según medios estadounidenses, tiene planeado aumentar al doble el tamaño de las fuerzas armadas colombianas, crear una milicia ciudadana de un millón de personas, buscar más apoyo bélico de Estados Unidos, y ampliar los parámetros del Plan Colombia. Pese a sus declaraciones recientes sobre la posibilidad de entablar negociaciones de paz, el consenso aquí, como reportó la cadena televisiva ABC News, es que "la receta de Uribe promete ser brutal y sangrienta... Adam Isaacson, del Centro para Política Internacional, opinó que "todo indica que la guerra colombiana se intensificará" y que "empeorarán las condiciones en Darién, al igual que en las áreas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde ya están peores". Jason Hagen, de WOLA (Washington Office on Latin America), también prevé que los países fronterizos con Colombia sufrirán un "derrame más pronunciado" de la violencia. "La intensificación del conflicto que se anticipa ciertamente multiplicará los problemas existentes, como los que Panamá ha visto en Darién durante la última década". (Betty Brannan Jaén)
Panamá como Estado debe a partir de los Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad adoptado en el año 2000, construir una agenda nacional de seguridad democrática con amplia participación ciudadana que permita visualizar integralmente este tema tan importante, afirmándose sobre el concepto de seguridad humana que enlaza el desarrollo, la democracia, los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental como factores claves del devenir nacional.
(raulleisr@hotmail.com)
América Latina en este esquema contraterrorista aparece en una doble dimensión:(i) La crisis y guerra colombiana donde radican los tres únicos grupos latinoamericanos insertados en la lista negra de 31 grupos terroristas más peligrosos del mundo: FARC, ELN y AUC, y adquieren el rango de amenaza directa contra la seguridad nacional e intereses globales norteamericanos. Los grupos armados (en especial los de izquierda) reúnen tres variantes básicas de la política exterior estadounidense de los últimos años: el comunismo, el narcotráfico y el terrorismo; (ii) y la posible utilización de América Latina como plataforma de redes terroristas mundiales activados contra EE.UU. La siguiente fase de esta guerra es la internacionalización formal de la misma, donde Colombia está entre los objetivos principales, pues "La extensión de la acción guerrillera a Perú, Ecuador, Venezuela, Panamá y Brasil, sumada a la creciente impotencia del gobierno de Bogotá para encontrar solución al conflicto, militar o política, hace inevitable, desde la perspectiva estadounidense, su internacionalización" (G.Medina)
La internacionalización alcanza a la región no escapa de esta nueva realidad endureciendo las acciones de seguridad, y generando la tentación del autoritarismo. Panamá, por la importancia geopolítica y económica, dotada de una extrema vulnerabilidad ante la situación colombiana, invita a una retoma estadounidense del rol de plataforma de contrainsurgencia agravada por su proximidad a Colombia.
El triunfo de Álvaro Uribe, supone otro elemento más que abona a una escalada de la guerra, pues "según medios estadounidenses, tiene planeado aumentar al doble el tamaño de las fuerzas armadas colombianas, crear una milicia ciudadana de un millón de personas, buscar más apoyo bélico de Estados Unidos, y ampliar los parámetros del Plan Colombia. Pese a sus declaraciones recientes sobre la posibilidad de entablar negociaciones de paz, el consenso aquí, como reportó la cadena televisiva ABC News, es que "la receta de Uribe promete ser brutal y sangrienta... Adam Isaacson, del Centro para Política Internacional, opinó que "todo indica que la guerra colombiana se intensificará" y que "empeorarán las condiciones en Darién, al igual que en las áreas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde ya están peores". Jason Hagen, de WOLA (Washington Office on Latin America), también prevé que los países fronterizos con Colombia sufrirán un "derrame más pronunciado" de la violencia. "La intensificación del conflicto que se anticipa ciertamente multiplicará los problemas existentes, como los que Panamá ha visto en Darién durante la última década". (Betty Brannan Jaén)
Panamá como Estado debe a partir de los Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad adoptado en el año 2000, construir una agenda nacional de seguridad democrática con amplia participación ciudadana que permita visualizar integralmente este tema tan importante, afirmándose sobre el concepto de seguridad humana que enlaza el desarrollo, la democracia, los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental como factores claves del devenir nacional.
(raulleisr@hotmail.com)