default

El agobio de una deuda impagable


El presupuesto del 2004, en cuanto al tema del pago del servicio de la deuda, no es distinto a lo que a sido este tema a lo largo de las últimas dos décadas.
Para el año, de un total de 6,003.1 millones de dólares, mil 217 millones están destinado para el pago del servicio de la deuda. De esa cantidad, 666 millones de dólares son para cubrir los intereses. La pregunta es obvia: ¿Qué futuro le espera al país en los años próximos con el agobio de una deuda a todas luces impagable? ¿Ayudarán los tratados de libre comercio a darnos un mejor panorama al que ahora persiste con semejante endeudamiento que crece cada vez más?
Este es un aspecto (el endeudado público) que amerita considerarse, más si nos fijamos en la crisis que ha venido atravesando la economía. Para algunos especialistas, ésta es consecuencia de la salida de los norteamericanos (se dejó de percibir 400 millones de dólares anuales), de la situación de los mercados de Suramérica que afectó a la Zona Libre y al comercio local; de la reducción de aranceles. A nuestro juicio, el problema va más allá. Sería necesario revisar la política seguida por el Estado desde mediados de los años "80 con las privatizaciones y el pago de la deuda.
La pobreza que azota al país no es ajena al proceso de transferencia de capitales hacia los centros hegemónicos. Como destaca el INDH 2002: "Entre 1970 y el 2000, los porcentajes de pobreza se mantuvieron entre el 37% y el 42% de la población nacional, y la pobreza extrema osciló entre una cuarta y una quinta parte de la población."
¿Qué ha ocurrido con el discurso que sustentó la administración estatal a través de los programas de ajustes tan de moda desde inicio de los años "80? Eran discursos tan motivadores y llenos de perspectivas, como lo son hoy los TLC. En 1981, recordemos, se iniciaron los "ajustes estructurales" con los que las agencias internacionales de crédito exigieron el pago de la deuda externa. La "descapitalización" en América Latina daba sus primeros pasos transfiriendo, entre 1982 y 1986, 110 mil millones de dólares. En el mismo período, la deuda se incrementó en $100 mil millones, lo que significó un aumento del 33%.
La transferencia monetaria, en el caso de Panamá, se ha dado años tras años y no puede dejarse de observar como uno de los problemas que limita -y seguirá limitando-, a la economía con los efectos sociales correspondientes. Lamentablemente, las negociaciones respecto al nuevo orden comercial-regional (los TLC) no son acompañadas de una política que revise (el tema de la deuda, por ejemplo) y cambie los mecanismos que empobrecen cada vez más a nuestras países, ya de por sí pobres.
Entre 1984 al 2003 se pudo identificar en Panamá algunas de las características generales que han seguido la economía y la problemática social. Los gobiernos, sin distingo, se acogieron -sabemos que subsisten mecanismos de presiones-, a las exigencias del pago de una deuda que en el momento inicial de los años "80 alcanzaba algo más de cuatro mil millones de dólares, y que ahora, con las proyecciones para este 2004, se elevará a nueve mil millones. Paralelo a esto, están los cambios que experimenta el Estado ante la incapacidad financiera. La privatización daba sus primeros pasos con las ventas de muchos de los activos (Aeroperlas, Cítricos de Chiriquí, Cemento Panamá; entre otras, IRHE e INTEL, como empresas mixtas). Se dijo siempre que con ello se buscaba hacer más eficiente los servicios y dar las respuestas sociales exigidas, pero los índices disminuidos en la condición de vida de la población dice, a la hora en que se hacen los balances, otra cosa.
En Panamá, siguiendo cifras conservadoras, hay un millón 200 mil panameños que viven bajo la línea de la pobreza. Dos de cada diez panameños viven en la pobreza extrema. El aumento del desempleo abierto supera ya a los 170 mil panameños y el crecimiento de la economía informal, que denota a un país de pocas oportunidades, alcanza 400 mil. Esto nos lleva a la conclusión de que la crisis no es sólo económica, sino que tiene también un contenido social.
La máxima de proceso que analizamos se agiliza desde 1990 con el ministro Guillermo Ford al postular el "Plan Ford" con un "Panamá 100% privado". Más reciente, personeros del gobierno dicen coordinar con el BIB el programa "Compite Panamá", el cual busca "desarrollar la competitividad" en el nuevo contexto comercial que vive el mundo. El contexto al que se hace referencia es el acuerdo con El Salvador, Taiwán y los preparativos (con Estados Unidos, principalmente) para el ALCA. Aquí se afincan las esperanzas, pero mientras tanto el gigante -ese que llamamos deuda externa, sigue ahí al asecho -creciendo, para no dar espacios que garantice el éxito económico como el éxito en los planes sociales que necesita el país. Ojalá que los TLC no queden como meras expectativa y, en verdad, traigan beneficios al Panamá de todos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América