El agro responde al reto de los TLC
El profesor Guillermo Castro Herrera se refería en su ensayo "Territorio, Sociedad gestión pública", publicado desde el 22 de julio pasado en nuestra sección dominical "Semblanzas", a los dos Panamá que solemos perder de vista: el de las márgenes del Canal, de marcado acento marítimo y transitista; y el campo interiorano, de profundas raíces agropecuarias.
Tras la entrada del fenómeno de la globalización y la apertura de mercados, muchos vaticinaron la extinción del agro panameño bajo la tesis de que cada país debe dedicarse a lo que mejor desempeñe, no siendo el cultivo del campo y la ganadería nuestros rubros más fuertes. Como única concesión, pactaron la gradualidad y la reconversión para dar tiempo y oportunidad de migrar hacia otras actividades económicas, antes que la oleada de productos foráneos sepultara a los nacionales.
En los últimos diez años, sin embargo, hemos estado asistiendo al milagro de que las exportaciones agrícolas han ido en pronunciado aumento, manteniendo y creando empleos, llevando al interior del país. Hoy, las cabeceras provinciales se transforman en vigorosos polos urbanos, con desarrollo de numerosas barriadas de clase media y, desafortunadamente, con algunos vicios antes propios de la capital. La base del auge es la venta al extranjero de productos no tradicionales, tales como melón, sandía, piña, palmito, coco, pepita de marañón, café orgánico, miel, noni, ají picante, pimentones, carne y bebidas alcohólicas de la caña de azúcar.
Recientemente, un ex presidente preguntaba con marcado toque de pesimismo, ¿qué vamos a exportar a Estados Unidos tras la firma del Tratado de Promoción Comercial? Allí está la respuesta. Y si no, no importa, pues el 70% de dichas ventas no tradicionales es destinado a Europa y otro 10% hacia Taiwán, Japón y países del continente. Sólo el 20% restante va hacia Estados Unidos.
Al mes de junio pasado, las exportaciones agrícolas registraban un incremento de 30% con relación al mismo período del anterior. Si se mantuviera hasta diciembre próximo el mismo ritmo, es posible que el rubro supere los B/. 423 millones, habiendo sumado durante el 2006 exportaciones por B/. 326 millones, de los cuales un 20% corresponde a productos no tradicionales. El empuje de las exportaciones agrícolas genera renovadas esperanza y promisorias perspectivas para el interior y el país entero.
Tras la entrada del fenómeno de la globalización y la apertura de mercados, muchos vaticinaron la extinción del agro panameño bajo la tesis de que cada país debe dedicarse a lo que mejor desempeñe, no siendo el cultivo del campo y la ganadería nuestros rubros más fuertes. Como única concesión, pactaron la gradualidad y la reconversión para dar tiempo y oportunidad de migrar hacia otras actividades económicas, antes que la oleada de productos foráneos sepultara a los nacionales.
En los últimos diez años, sin embargo, hemos estado asistiendo al milagro de que las exportaciones agrícolas han ido en pronunciado aumento, manteniendo y creando empleos, llevando al interior del país. Hoy, las cabeceras provinciales se transforman en vigorosos polos urbanos, con desarrollo de numerosas barriadas de clase media y, desafortunadamente, con algunos vicios antes propios de la capital. La base del auge es la venta al extranjero de productos no tradicionales, tales como melón, sandía, piña, palmito, coco, pepita de marañón, café orgánico, miel, noni, ají picante, pimentones, carne y bebidas alcohólicas de la caña de azúcar.
Recientemente, un ex presidente preguntaba con marcado toque de pesimismo, ¿qué vamos a exportar a Estados Unidos tras la firma del Tratado de Promoción Comercial? Allí está la respuesta. Y si no, no importa, pues el 70% de dichas ventas no tradicionales es destinado a Europa y otro 10% hacia Taiwán, Japón y países del continente. Sólo el 20% restante va hacia Estados Unidos.
Al mes de junio pasado, las exportaciones agrícolas registraban un incremento de 30% con relación al mismo período del anterior. Si se mantuviera hasta diciembre próximo el mismo ritmo, es posible que el rubro supere los B/. 423 millones, habiendo sumado durante el 2006 exportaciones por B/. 326 millones, de los cuales un 20% corresponde a productos no tradicionales. El empuje de las exportaciones agrícolas genera renovadas esperanza y promisorias perspectivas para el interior y el país entero.