default

"El agua pasó por aquí"


Algunas preguntas inician la preocupación en este artículo: ¿Cuántos metros de tuberías de agua han sido esparcidos a lo largo del territorio nacional durante los cien años de vida republicana? En cuanto a Colón, ¿Cuál es el kilometraje? Estamos seguros que la respuesta asombraría a cualquiera, aunque -ojo, habría que ver las condiciones de deterioro que tienen éstas y la pérdida del líquido por esa razón.
Ahora bien, si muchísimos son los metros cubiertos ¿cómo viene siendo el servicio prestado? En verdad, habría que reconocer que es escasa, y en algunos casos, nula, la fluidez del líquido en decenas de comunidades del país, incluida aquellas ubicadas a pocos metros de los centros urbanos.
Si de agua se trata asistimos a uno de los tantos problemas que afecta a miles de panameños; a cientos de familias cuya angustia se hace sentir cada mañana al percatarse -lo que ya es una costumbre, que de las regaderas, de los grifos, no se obtiene "nada". Y cuando llega algo de ella, hay que correr a llenar vasijas ante que se vaya. Mujeres en toallas, niños casi dormidos, hombres dando órdenes (todo esto en madrugada), se mueven como hormigas para disputarse las plumas de agua comunes en muchos de nuestros barrios. Eso forma parte de la vida cotidiana de un número plural de comunidades de Colón, cuyos moradores los vemos cansados y resignados ante los oídos sordos de un gobierno que no termina por definir una política nacional en esta materia.
El que cada familia panameña goce del beneficio del agua resulta necesidad primaria, no solo en cada vivienda (aunque principalmente aquí) sino en los colegios, en las escuelas, en las iglesias. El tema del agua además -para los inversionistas-, representa un dolor de cabeza que encarece costos. "Algo tiene que hacerse con el IDAAN", nos comentaba un empresario al quejarse de las dificultades que hay cuando se construyen barriadas -en el caso de Colón, y los problemas que se presentan con la falta de presión. Desde luego, que este asunto tiene sus particularidades, según sea la región, más agudo en unos casos que en otros. En el caso del Caribe colonense y sabemos que en otros lugares, el agua ha unido a la gente en protestas, en cierre de calles, como en Loma Bonita (Cativá), San Juan, Sabanitas (algunos sectores), y en el mismo centro de la ciudad. Son lugares donde solo se recibe el agua entre las 4 y 5 de la mañana, si es que llega. El adagio muy escuchado es aquel que reza: "el agua pasó por aquí".
En efecto, gran parte de los alrededores de Colón, incluida las áreas revertidas, son afectadas por ese mal. En los últimos meses, los moradores de Villa del Caribe y Puerto Escondido -a tres kilómetros de la ciudad, han pasado varias semanas sin agua debido a los constantes daños de las tuberías ubicadas en la Cuatro Altos. Más allá, en poblados como Paraíso de Salamanca, sufren igual destino. "Es una situación que se hace insoportable", según me comentó un morador de esta última localidad, aunque dijo tener algo de esperanza por lo mencionado en la televisión. Se refería a la propaganda "Agua para todos" en la que el gobierno destaca la inversión realizada. Si los beneficios de este plan se extenderán a Colón, ojalá fuera así, lo dudamos. Lo cierto es que el problema está ahí en detrimento del mismo desarrollo.
El agua, entonces, sigue siendo otro de los retos del centenario, una dificultad a superar. Todos podremos ayudar en ello, pero el gobierno tiene responsabilidad primaria. La población, con mejor acceso al vital líquido, deberá tomar conciencia que evite que el agua se desperdicie indiscriminadamente. Otros grupos, familias en cantidad elevada, siguen viviendo con esa gran limitación: el agua no llega.
Ojalá que en el futuro, más que propaganda, tengamos una verdadera planificación que no solo garantice agua "para todos" sino que garantice que ella no se agote y viva para siempre.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América