default

El ALCA


EN DICIEMBRE de 1994, los jefes de Estado de 34 países del hemisferio occidental se reunieron en Miami para reafirmar su compromiso a favor de la democracia y la promoción de la prosperidad a través de la apertura de los mercados, la integración hemisférica y el desarrollo sostenible. El papel asignado a la integración hemisférica quedó expresado en la decisión de negociar un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para el año 2005, con el entendido que debía haberse logrado un avance sustancial para el 2000.
El compromiso de constituir un ALCA definía un ambicioso programa que comprende no sólo los temas de acceso a los mercados típicos de un área de libre comercio, sino también los llamados "nuevos temas", tales como servicios, política de competencia, derechos de propiedad industrial, compras gubernamentales. En el plan se reconocen explícitamente los esquemas subregionales de integración existentes en el hemisferio como base para la construcción de un ALCA. Asimismo, se enfatiza la necesidad de asegurar la participación efectiva de las economías más pequeñas del hemisferio.
Los jefes de Estado también pusieron en marcha un programa de trabajo para sus gobiernos. La tarea inicial sería realizada en el seno de la Comisión Especial de Comercio de la OEA. Las tareas adicionales debían definirse en las reuniones de los ministros de Comercio programadas a partir de 1995. El grupo de trabajo recibió el apoyo técnico del comité tripartito conformado por la OEA, el BID, la CEPAL y las organizaciones subregionales. Sin embargo, aquí se puede aplicar una metáfora de la aviación: Puede resultar más fácil despegar que lograr conservar un vuelo sostenido y aterrizar en forma segura.
Pronto se dieron cuenta que el camino por recorrer presentaba obstáculos, muchos desafíos que superar si se quería que el ALCA se llevase a cabo con una participación efectiva de los países americanos y se alcanzasen los beneficios planteados en Miami por los jefes de Estado. Por otro lado, en el programa de trabajo hemisférico se advirtieron vacíos y falencias como una desmedida predominancia del trabajo técnico sobre la visión política y la renuencia de Brasil de entrar en negociaciones.
El proyecto ALCA constituye un hecho sin precedentes en las relaciones económicas y políticas entre países del hemisferio americano. El proceso ha quedado estancado, pero en estos años se ha progresado en la etapa técnica y ha dejado algunas experiencias útiles para el lanzamiento de iniciativas de integración. Sin embargo, existe un sin número de decisiones cruciales que han de ser afrontadas. Algunas son referidas a la mecánica de negociaciones.
Pero no se debe perder de vista que uno de los desafíos centrales para todo el proyecto consiste en el compromiso de los gobiernos del hemisferio con el "regionalismo abierto" y en la preponderancia del ALCA dentro de sus estrategias de inserción internacional. Además, innegablemente existen desafíos fundamentales que van más allá del comercio per se ante la extrema heterogeneidad de niveles de desarrollo que deberían desarrollar mecanismos efectivos para la incorporación al proceso de naciones como de sus sociedades civiles. Sólo así el ALCA podrá contribuir a que la liberalización comercial pueda compatibilizarse con prosperidad y democracia en los países americanos.
Aun cuando el ALCA es el proyecto económico a nivel hemisférico más ambicioso en la historia de las Américas, veo muy difícil que pueda materializarse porque requiere de una decidida voluntad política y un comprometido liderazgo en las diferentes partes involucradas y a sus diversos niveles de decisión.
Un ALCA sin el apoyo decisivo por parte de Brasil y MERCOSUR es tampoco realista como un ALCA sin el liderazgo de Estados Unidos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América