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El ALCA y la guerra del salmón


Chile es el segundo productor mundial de salmón, tan sólo superado por Noruega, lugar que alcanzó tras un milagroso crecimiento de doce años a partir de 1981 cuando apenas producía 53 toneladas anuales.
Hoy exporta tan sólo a Estados Unidos 100 mil toneladas anuales y otras tantas a Oriente, Europa y otras regiones.
Pero la industria que emplea a más de 70 mil personas y genera ingresos en divisas superiores a los 500 millones de dólares anuales, está amenazada por restricciones arancelarias y cuotas impuestas unilateralmente por Estados Unidos.
Chile está aprovechando que en su capital, Santiago, se celebrará en abril próximo la segunda conferencia para el establecimiento del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), obvia respuesta norteamericana a la Unión Europea, para aumentar la presión sobre Washington.
Con toda razón se preguntan los chilenos: ¿Qué vamos a hablar en abril, si el promotor no respeta sus propias reglas de comercio libre?
Por esa razón la nación austral interpuso una demanda contra Estados Unidos ante los propios tribunales federales del último, los que en noviembre pasado emitieron un fallo preliminar sujeto a revisión, favorable a Chile. Se determinó que no existen razones, ni pruebas de dumping, que justifiquen la imposición de derechos compensatorios al ingreso de salmón chileno a Estados Unidos.
Mañana tendrá lugar una nueva audiencia, en la que los abogados de Estados Unidos aportarán nuevas evidencias que a su juicio probarían el dumping chileno. Chile se ha abstenido por el momento de llevar el litigio a la Organización Mundial de Comercio (OMC), aunque no descarta acudir en el futuro a esa instancia.
Europa perdió ante la OMC su litigio sobre el banano, quedando pendiente tan sólo algunos detalles sobre su implementación. Estados Unidos tuvo a su vez que congelar su Ley HelmsBurton ante otra demanda interpuesta por la Unión Europea ante la misma OMC.
El presidente Clinton ha centrado sus esfuerzos en la obtención de manos de su Congreso de autorización para negociar rápidamente tratados de libre comercio similares a los concertados con Canadá y México ("fast track"), a fin de poder extenderlos a otras naciones de América Latina, empezando por Chile, con vistas a la reunión del ALCA en Santiago.
Pero la agria disputa sobre el salmón con Chile puede echar a perder el pastel en mucho mayor grado que una nueva negativa del Congreso a conceder a Clinton el "fast track". Al fin y al cabo se trata del país anfitrión que los propios Estados Unidos ha señalado como ejemplo de apertura a ser imitado.

101 años de Panamá América

 
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