El alto costo de vivir
Cierto, la economía del país crece. Pero la economía de muchas personas no, sino desfallece, atravesada por las lanzas de alto costo de la vida, salarios bajos estancados, desempleo y subempleo.
El salario, del latín "salarium", la paga de los soldados romanos para que compraran sal, hoy debe servir para mucho más, pues debe corresponder al valor de la fuerza de trabajo y a los bienes y servicios que el trabajador y su familia necesita para vivir dignamente.
Si el salario mínimo no es el adecuado y suficiente, obliga al trabajador a laborar más horas, o buscar, él y su familia, varias empleos o ocupaciones lo que aumenta su jornada de trabajo. Si sólo aumenta el salario nominal (cantidad de dinero representado por el salario) y no tiene efecto sobre el salario real (capacidad del salario nominal para adquirir bienes de acuerdo a los precios de éstos) se empeora la situación de los que reciben el salario mínimo y de toda la escala salarial, que son succionados hacia abajo.
Está claro que los gobiernos son muchas veces árbitros muy parciales cuando deciden políticas laborales y de salario mínimo, pues en momentos críticos se inclinan hacia los poderes económicos.
Si existiesen políticas públicas que proporcionaran adecuados servicios de salud, educación, vivienda, agua, transporte, seguridad limitaría la necesidad de aumentos altos o frecuentes de salario al restar de la bolsa popular el costo que supone satisfacer esas necesidades por otras vías. Es necesario adoptar la escala móvil, pues si los salarios tuvieran aumentos automáticos de acuerdo a los costos reales de los bienes de consumo, no se acumularían necesidades que se proyectan en demandas de montos que luego son difíciles de lograr por las resistencias que se forman.
Dentro de una escala móvil debe contemplarse el aumento del salario mínimo adicionalmente en base a la productividad de la empresa.
¿Pueden las empresas pagar la adecuación del salario mínimo? Definitivamente el gran sector privado puede hacerlo, pues aumentan sus ganancias. Además, es su deber, pues no olvidemos que estamos entre los países con la peor distribución del ingreso.
Los que no pueden, por ejemplo la micro y pequeña empresa, debería manejar una escala móvil con otras características.
El salario justo es una manera de redistribuir ingresos sin paternalismo, por la vía del reconocimiento del valor del trabajo humano.
El drama de la pobreza no sólo se enfrenta con dádivas, limosnas, rifas y teletones, sino más efectivamente con salarios justos, empleo, integridad y políticas públicas.
Es necesario que los actores principales (trabajadores, empresas, gobierno) avancen soluciones que tenga como corazón y razón de ser, superar la pobreza del trabajador, entendiendo que telón de fondo es el impulso de estrategias de desarrollo equitativas y sostenibles.
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