El ambiente espera
Publiqué en este diario (17/1/04), un artículo sobre la oportunidad que tenía el tema ambiente para ser tomado como un asunto de Estado y una promesa electoral a cumplir y no como mera demagogia. Pero, después de haber leído los planes y escuchar las sustentaciones por parte de cada candidato a la presidencia de la República, como campanas que doblan anunciado la tragedia, retumban en mi cerebro las palabras de un amigo, que con el poder de una sabia pitonisa, me decía: " Me parece bien tu artículo, pero ¡el ambiente!, ¿a quién crees tú que le importa? ¿Crees que se comprometerán en pro de una verdadera gestión ambiental?" En ese momento lo creí fatalista, sin embargo, yo me hago las mismas interrogantes.
Presentaré algunos datos que espero sean tomados en cuenta en esta campaña electoral y con ello se demuestre a Panamá le importa el ambiente.
De las 12 millones de sustancias que se han identificado en el mundo, aproximadamente, más de cien mil se encuentran en el comercio mundial en el cual estamos tratando de maximizar nuestra participación con el desarrollo de los tratados de libre comercio. De éstas, casi un 3% se produce en volúmenes superiores a mil toneladas que representan alrededor del 90% del total que se comercia. De esa cifra de sustancias que se comercian, atendiendo a alguna propiedad que la haga peligrosa, se han regulado alrededor de ocho mil; no obstante, sólo para un número extremadamente reducido se han realizado estudios sistemáticos de peligrosidad para la salud humana y los ecosistemas. Ejemplo, únicamente alrededor del 8% de las sustancias de alto volumen de producción cuenta con el mínimo de datos para evaluar su peligrosidad. Junto a esa escasa información, los mayores datos sobre toxicidad han sido generados en condiciones de laboratorio o de campo que no necesariamente son representativas de las situaciones ambientales y de biodiversidad de Panamá, que se tiene planeado hacer cuando se abran totalmente nuestras fronteras. Estamos incluyendo previsiones al respecto en los tratados de libre comercio.
Hay innumerables campañas de recolección de basura a lo largo y ancho del país, pues se ha descubierto que la misma es un buen tema de campaña electoral. Recuerdo que a inicios de los "90, cuando se discutía sobre los principales problemas ambientales en el área centroamericana, encabezaba la lista la generación de basura; y cómo no, si ésta es proporcional a la población, y gracias a los avances tecnológicos cada vez somos más. Vivimos más y correlativamente generamos más basura, pero el punto no es trasladarla de un sitio a otro, sino tener un adecuada gestión de ella. El manejo inadecuado de los desperdicios contamina el suelo, el aire y el agua, además de que indebidamente llegan a mezclarse residuos peligrosos, inclusive los hospitalarios, con los restos sólidos urbanos, siendo depositados en los lugares dispuestos para éstos, sea relleno o vertederos a cielo abierto, o son tirados al drenaje y cuerpos de agua, lo que puede tener consecuencias graves para la salud humana y los ecosistemas. Revertir eso requiere de iniciativas concretas basadas en el conocimiento de los procesos que generan este problema y de los que pueden detener e impedir este tipo de impacto sobre el ambiente. La cultura del reuso y reciclado de los desechos necesita de propuestas específicas para lograr exitosamente su ejecución y aminorar los impactos negativos de la generación y disposición final de los mismos.
Según datos del IDAAN (pág. web, diciembre de 2002), se produjeron unos 228,229.4 galones de agua diarios si estimamos que un 75 % de toda el agua generada se transforma en residuo líquido, del cual sólo un volumen infinitesimal es tratado. Sí, se está incorporando a los cuerpos de aguas naturales, sean superficiales o subterráneo, alrededor de 171,172.0 galones de residuos líquidos. Lo ideal es que todo ese volumen sea tratado, mas la realidad nos indica que la mayor parte de las aguas residuales generadas en Panamá no es tratada y, como ya he señalado, no hemos desarrollado indicadores que nos permitan monitorear los efectos de cada una de estas situaciones sobre la calidad ambiental nuestra.
Igual situación presenta la calidad del aire. Ya se ha dejado de incorporar plomo al aire a través de las emisiones vehiculares, pero estamos midiendo los niveles de Benceno, Tolueno, Etilbenceno y Xileno (BETEX) y dando seguimiento a sus efectos en la salud.
Las propuestas políticas han incorporado temas como transporte, agricultura, energía, industria y turismo, sin embargo no tenemos claramente definidas las presiones que ejercen cada uno de estos componentes sobre el medio ambiente. ¿Sobre qué bases podremos estructurar el turismo si no establecemos las políticas y estrategias que protejan los recursos que lo sustentan? ¿Cómo se puede hablar de seguridad alimentaria si se ha dejado de lado incorporar en la estructuración del gobierno, aunque sea una señal que indique que es importante?
Nosotros, que creemos en armonizar el desarrollo con la protección ambiental, vemos un panorama sombrío. Las cartas presentadas por uno y otro candidato dejan de manifiesto que el ambiente sigue esperando, que la pregunta: "¿a quién le importa el ambiente?", ayer como hoy está vigente. Aún cuando el ambiente no tuvo la importancia debida en los planes de gobierno propuestos, esperamos sea incorporado dentro de la agenda del Estado para que se desarrollen programas como, por ejemplo, la gestión ambiental y la economía nacional e internacional.
(f_valencia@yahoo.com)
Presentaré algunos datos que espero sean tomados en cuenta en esta campaña electoral y con ello se demuestre a Panamá le importa el ambiente.
De las 12 millones de sustancias que se han identificado en el mundo, aproximadamente, más de cien mil se encuentran en el comercio mundial en el cual estamos tratando de maximizar nuestra participación con el desarrollo de los tratados de libre comercio. De éstas, casi un 3% se produce en volúmenes superiores a mil toneladas que representan alrededor del 90% del total que se comercia. De esa cifra de sustancias que se comercian, atendiendo a alguna propiedad que la haga peligrosa, se han regulado alrededor de ocho mil; no obstante, sólo para un número extremadamente reducido se han realizado estudios sistemáticos de peligrosidad para la salud humana y los ecosistemas. Ejemplo, únicamente alrededor del 8% de las sustancias de alto volumen de producción cuenta con el mínimo de datos para evaluar su peligrosidad. Junto a esa escasa información, los mayores datos sobre toxicidad han sido generados en condiciones de laboratorio o de campo que no necesariamente son representativas de las situaciones ambientales y de biodiversidad de Panamá, que se tiene planeado hacer cuando se abran totalmente nuestras fronteras. Estamos incluyendo previsiones al respecto en los tratados de libre comercio.
Hay innumerables campañas de recolección de basura a lo largo y ancho del país, pues se ha descubierto que la misma es un buen tema de campaña electoral. Recuerdo que a inicios de los "90, cuando se discutía sobre los principales problemas ambientales en el área centroamericana, encabezaba la lista la generación de basura; y cómo no, si ésta es proporcional a la población, y gracias a los avances tecnológicos cada vez somos más. Vivimos más y correlativamente generamos más basura, pero el punto no es trasladarla de un sitio a otro, sino tener un adecuada gestión de ella. El manejo inadecuado de los desperdicios contamina el suelo, el aire y el agua, además de que indebidamente llegan a mezclarse residuos peligrosos, inclusive los hospitalarios, con los restos sólidos urbanos, siendo depositados en los lugares dispuestos para éstos, sea relleno o vertederos a cielo abierto, o son tirados al drenaje y cuerpos de agua, lo que puede tener consecuencias graves para la salud humana y los ecosistemas. Revertir eso requiere de iniciativas concretas basadas en el conocimiento de los procesos que generan este problema y de los que pueden detener e impedir este tipo de impacto sobre el ambiente. La cultura del reuso y reciclado de los desechos necesita de propuestas específicas para lograr exitosamente su ejecución y aminorar los impactos negativos de la generación y disposición final de los mismos.
Según datos del IDAAN (pág. web, diciembre de 2002), se produjeron unos 228,229.4 galones de agua diarios si estimamos que un 75 % de toda el agua generada se transforma en residuo líquido, del cual sólo un volumen infinitesimal es tratado. Sí, se está incorporando a los cuerpos de aguas naturales, sean superficiales o subterráneo, alrededor de 171,172.0 galones de residuos líquidos. Lo ideal es que todo ese volumen sea tratado, mas la realidad nos indica que la mayor parte de las aguas residuales generadas en Panamá no es tratada y, como ya he señalado, no hemos desarrollado indicadores que nos permitan monitorear los efectos de cada una de estas situaciones sobre la calidad ambiental nuestra.
Igual situación presenta la calidad del aire. Ya se ha dejado de incorporar plomo al aire a través de las emisiones vehiculares, pero estamos midiendo los niveles de Benceno, Tolueno, Etilbenceno y Xileno (BETEX) y dando seguimiento a sus efectos en la salud.
Las propuestas políticas han incorporado temas como transporte, agricultura, energía, industria y turismo, sin embargo no tenemos claramente definidas las presiones que ejercen cada uno de estos componentes sobre el medio ambiente. ¿Sobre qué bases podremos estructurar el turismo si no establecemos las políticas y estrategias que protejan los recursos que lo sustentan? ¿Cómo se puede hablar de seguridad alimentaria si se ha dejado de lado incorporar en la estructuración del gobierno, aunque sea una señal que indique que es importante?
Nosotros, que creemos en armonizar el desarrollo con la protección ambiental, vemos un panorama sombrío. Las cartas presentadas por uno y otro candidato dejan de manifiesto que el ambiente sigue esperando, que la pregunta: "¿a quién le importa el ambiente?", ayer como hoy está vigente. Aún cuando el ambiente no tuvo la importancia debida en los planes de gobierno propuestos, esperamos sea incorporado dentro de la agenda del Estado para que se desarrollen programas como, por ejemplo, la gestión ambiental y la economía nacional e internacional.
(f_valencia@yahoo.com)