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El amor de la comadre


"Desde el momento en que la justicia y el derecho pasan a ser controlados por los políticos, que se vuelven la fuente de ese derecho, los jueces dejan de ser personas al servicio de la justicia y aún lo mejor intencionados, lo mejor preparados, pasan, sin quererlo ser, instrumentos de la autoridad política" Alvaro Vargas Llosa, periodista y escritor (Conferencia "La Importancia de la Administración de Justicia en el Sistema Democrático")
La pregunta insistente en celulares, noticieros y programas de opinión era una sola. ¿Habían acompañado o no, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Spadafora y Cigarruista, a la presidenta Moscoso en el viaje para asistir a la Segunda Cumbre de la Unión Europea realizada hace dos semanas en España? ¿En qué condiciones habían viajado, esos dos integrantes del Organo Judicial? ¿Cómo podían abandonar sus cargos, si sólo tenían cuatro meses en el puesto?
El tiempo es el del tiempo...reza una frase. Como en otras ocasiones, había que esperar el momento oportuno para enterarnos. Uno de los dos, el magistrado Cigarruista, ha demostrado que no resiste el ostracismo que le exige la toga. No puede disimular el creciente grado de frustración que experimenta por las restricciones del puesto que ocupa desde enero. Sus nuevas exigencias de imagen, imponen un estilo marcado por la reserva y discrecionalidad, conductas contrarias a las mantenidas por él durante los últimos doce años de vida pública. Como aún no controla esa molestia íntima que le genera el cauteloso manejo personal que conlleva ser magistrado, su efervescente personalidad lo dominó y llevó a enfrentar a los medios, con su habitual fogosidad e histrionismo. Admitió, lo que para nosotros estaba claro desde el principio pero que, frente al repudio nacional, intentó disminuirse y justificarse con el uso de la demagogia propia de los políticos mediocres. La pregunta sobre el viaje a España, resultó un detonante que confirmó que los méritos de Cigarruista, para ocupar el puesto no tuvieron que ver con una excelente y brillante trayectoria jurídica y profesional; y mucho menos con una extensa lista de valiosas interpretaciones académicas o sesudos escritos y publicaciones jurídicas sobre temas concernientes al derecho civil, penal o administrativo que demostraran lo docto que era en estas áreas. Nada de eso.
El hastío que le produjo la insistencia de los medios por conocer si fue a España o no, y la molestia que sintió por la incomprensión ciudadana que no aplaude la innegable intimidad entre el Organo Judicial y el Organo Ejecutivo, lo condujo a admitir, cuajado de emoción que, no sólo se fue de viaje con la mandataria sino que, además confesó ser selectivo portador de una estrecha y privilegiada relación con la presidenta pues, ésta, es su amiga, su comadre y jamás abandonará la amistad que los une (El Panamá América, 21/5/02 Primera Plana). Más claro...¡imposible! ¡Para orgullo de Cigarruista, la única razón por la cual el ayer legislador arnulfista es, hoy, magistrado de la Corte Suprema de Justicia es por el abierto y gran amor de la comadre!
La presidenta Moscoso asistió a la toma de posesión como presidente de la Corte Suprema de Justicia del Magistrado Lcdo. Adán Arnulfo Arjona, el pasado 2 de enero. En su discurso, Arjona advirtió que la sociedad panameña señala preocupantes niveles de insatisfacción por los resultados del desempeño del sistema judicial. Al referirse al desempeño de la judicatura sostuvo que "tiene que descansar sobre una actuación fundada en integridad y transparencia, capaz de merecer la confianza nacional. No podemos perder de vista que el único capital con que contamos los jueces y que no podemos permitir que se arruine, es el respeto ciudadano y la confiabilidad y credibilidad de nuestras decisiones ante los ojos del pueblo."
Este clamor fue ignorado por la presidenta Moscoso quien, no sólo olvidó lo mucho que criticó el gobierno de Pérez Balladares con la creación y nombramientos de la Sala V, sino que demostró, una vez más, el divorcio absoluto que, desde el inicio de su gobierno, mantiene con su promesa electoral de respetar la independencia del Organo Judicial. Es inaceptable que Moscoso haya preferido fortalecer y resguardar sus sentimientos personales del compadrazgo, en vez de garantizar, como mandataria, el respeto ciudadano. Lamento comprobar, otra vez, que Moscoso carece de la visión nacional, amplia y generosa de tomar decisiones que defiendan y fortalezcan el sistema democrático en nuestro país y, por el contrario, sus decisiones estén dominadas por el criterio doméstico que impone el reducido espacio del partidismo político.
En la página Internet de Justicia Constitucional en Iberoamérica, una base de información que permite conocer sobre los sistemas nacionales de justicia constitucional de países en Iberoamérica, aparecen aspectos normativos y orgánicos de nuestra Corte Suprema de Justicia. Allí, el foro nacional e internacional, puede constatar por qué la ciudadanía desconfía del Organo Judicial en Panamá. El punto 10, Elementos no reglados de la selección, se refiere al nombramiento de los magistrados; allí se confirma y divulga que, "los designados suelen ser afines al partido político en control del Organo Ejecutivo..." (http://www.uc3m/inst/MGP/JCI/02-panama.htm).
Después de confirmarse que el amor de la comadre de Cigarruista fue, el verdadero y único criterio de evaluación para la designación de éste como magistrado, busqué mis libros sobre instituciones y derecho romano para recordar cómo en la antigua Roma se escogían los magistrados. Este era un oficio digno, reservado para los letrados, los eruditos, requería una determinada capacidad. El magistratus era un funcionario autónomo en su competencia y en el ejercicio de sus facultades. En sentido amplio, se buscaba garantizar que quienes administraban justicia, contaran con el conocimiento técnico en la práctica y aplicación de la doctrina jurídica. Bien sentencia el periodista y escritor Alvaro Vargas Llosa, que en América Latina la justicia es el reflejo del poder, no su límite; por ello, es notable que el grave problema de nuestra administración de justicia, entre otras causas, radica en "la pobreza profesional de muchos de nuestros jueces y el deficiente entrenamiento con el que llegan a la toga...". No tengo dudas, Cigarruista pertenece a este grupo. A él, y a la jefa del Organo Ejecutivo, le es indiferente las críticas que surjan por su notable deficiencia de conocimiento jurídico e intelectual. ¡Lo único que requirió para ocupar tan elevado cargo, fue contar con el incondicional amor de la comadre!
(mcdeparedes@celap.net)

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