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El aporte de la empresa privada


Después de la últimas medidas gubernamentales anunciadas, son más de 500 millones de balboas que el Estado ha aportado en concepto de subsidios, bonos, etc., para enfrentar la crisis del alto costo de vida. Medidas plausibles, pero que no pueden ser eternas (no se puede subsidiar, por ejemplo la electricidad y el diésel al transporte público para siempre).

Los trabajadores han negociado convenios colectivos en forma directa, evitando huelgas, y han asumido estoicamente los aumentos de todos los productos de primera necesidad, pero el sector corporativo no ha mostrado, en términos generales, ninguna acción de sacrificio para enfrentar la crisis. Los aumentos del salario mínimo decretados en 2006 y 2007, y en general cualquier otra medida que implique aumento en los costos de producción como el aumento en las materias primas, han sido traspasados a los consumidores en un porcentaje igual y a veces superior al recibido.

La Cámara de Comercio ha propuesto por ejemplo, que de aprobase la indexación salarial subirían los costos de todos los productos y servicios, dando por sentado que los empresarios no tienen por qué cargar con ninguna porción de los aumentos en sus costos y que en vez de propuestas como esa, mejor deben bajarse los impuestos, etc. o sea nada de meterse la mano en el bolsillo.

Llama la atención que sea el Estado el que esté tomando medidas para enfrentar la crisis (ese que debe mantenerse al margen de la economía, según la más pura teoría neoliberal), mientras que el 12% de crecimiento de la economía se queda principalmente en manos privadas.

El PIB no crece sólo con base en los impuestos pagados, sino que refleja la actividad comercial del sector privado, por lo que ese crecimiento económico evidentemente se está quedando en los bolsillos de la empresa privada. El hecho que la recaudación de impuestos haya subido en el último año sin que hayan mejorado los controles, demuestra que la ganancia del sector corporativo ha crecido, pero no así la condición de la mayoría de los panameños.

Los precios de los productos y servicios son aumentados por el sector corporativo nacional e internacional para no afectar sus márgenes de ganancia, o ampliarlos, pero el poder adquisitivo de los trabajadores se ha afectado, por lo que es oportuno y necesario que sea precisamente el sector corporativo el que después de las medidas gubernamentales anunciadas, aporte su cuota de sacrificio, bajando el precio de los productos de primera necesidad. No hacerlo a tiempo puede significar la diferencia entre el incremento de la violencia social (hurto, secuestro, robo, y asesinatos) en su propio perjuicio, y/o mantener la relativa paz social de que privilegiadamente gozamos en comparación con el resto de Latinoamérica.

101 años de Panamá América

 
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