El arte en Panamá: ¿Ser o no ser?
¿Burocracia o Arte? Esa es la cuestión. En realidad es una de las tantas cuestiones que pululan alrededor del hecho artístico en Panamá y en el mundo entero, siendo que en muchos países ha sido superada lo que no significa que haya dejado de existir, ya que es impensable una labor planificada, sostenida y coherente en arte o en cualquier actividad sin su correspondiente accionar burocrático, administrativo o de oficina (el título que se le quiera poner). Pero sin necesidad y evitando disgregar al respecto sólo hay que mirar al "ladito" (al lado de la actividad artística) y registrar cómo se resuelve "en la práctica" esa misma dicotomía en otras áreas como la educación, la agricultura, el comercio y hasta la región. Lo que no solamente se impone sino que sirve de "motor", que le da existencia y razón de ser a la actividad administrativa y no lo contrario. Ello obliga a una relación de complementariedad y no de imposición de una sobre otra siendo la supremacía la que determinará la actividad administrativa o lo será la actividad artística (o cualquiera que sea la actividad central). Ello exige mucho más de los artistas administradores (¿Y acaso lo tenemos en Panamá?) en donde además del dominio y obligatoria producción artística se domine de la misma manera la ciencia administrativa como tal inclusive con carácter de "punta". Y es eso precisamente lo que ocurre al "ladito" con el aspecto educativo, con el comercio, con la agricultura y hasta con la religión, sus aparatos administrativos responden o tratan de responder a las directrices de sus áreas centrales y no lo contrario.
Ejemplos abundantes y diarios de ellos nos los ofrece el Ministerio de Educación y su profundo y serio empeño en la modernización de la educación. Ello implica, claro está, una profunda y totalizadora visión del arte de parte de alguien que haga arte, de allí surge un compromiso vital con la producción artística y cultural de nuestro país llamado Panamá que va más allá, mucho más allá que una actitud policialesca al estilo Sherlock Holmes.
Ejemplos abundantes y diarios de ellos nos los ofrece el Ministerio de Educación y su profundo y serio empeño en la modernización de la educación. Ello implica, claro está, una profunda y totalizadora visión del arte de parte de alguien que haga arte, de allí surge un compromiso vital con la producción artística y cultural de nuestro país llamado Panamá que va más allá, mucho más allá que una actitud policialesca al estilo Sherlock Holmes.