El aumento para los policies
El director de la Policía acaba de hacer público su interés porque a los policías les sea elevado el salario. Pese a que ese problema, el salarial, ha sido identificado por varios observadores como uno de los que rodea los problemas que tiene el país en materia de seguridad, a nadie debe extrañar que ahora salga alguien a decir que tal aumento es innecesario o que incrementa los deberes que en materia de planilla tiene el país, y en consecuencia a argumentar supuestos nuevos endeudamientos.
Pese a ello una mayoría significativa de panameños sabe que la seguridad ciudadana es uno de los problemas más graves que la sociedad y el Estado deben encarar con urgencia, y que el incremento salarial debe jugar un papel importante en la solución de ese problema.
Sin que sea considerada una justificación para cometer el delito, los bajos salarios juegan un papel negativo en la condición moral de los agentes del orden público, que, como ha demostrado más de un caso, se convierten en la práctica, en instrumentos fácilmente captables por la delincuencia.
No sería objetable concluir que un incremento salarial puede ser factor decisivo en la evaluación del rendimiento de la conducta del agente, por cuanto que quienes tengan la posibilidad de contar con ello, no tendrán ninguna excusa para ser agentes de la delincuencia social. Una depuración justificada podría seguir a los incrementos.
Por eso, la iniciativa de incremento salarial es acertada, además de su incidencia positiva en el estímulo moral, y en la autoridad de la propia institución.
Es de esperarse que, de aprobarse, el incremento redunde en un fortalecimiento de la seguridad ciudadana, en una reducción sustantiva de los asaltos y secuestros, del tráfico de drogas, y en el comportamiento mejorado de los agentes.
De lo contrario, la ciudadanía tiene todo el derecho a demandar medidas y sanciones para quienes fracasen en sus labores, precisamente por no hacer bien su trabajo.
Pese a ello una mayoría significativa de panameños sabe que la seguridad ciudadana es uno de los problemas más graves que la sociedad y el Estado deben encarar con urgencia, y que el incremento salarial debe jugar un papel importante en la solución de ese problema.
Sin que sea considerada una justificación para cometer el delito, los bajos salarios juegan un papel negativo en la condición moral de los agentes del orden público, que, como ha demostrado más de un caso, se convierten en la práctica, en instrumentos fácilmente captables por la delincuencia.
No sería objetable concluir que un incremento salarial puede ser factor decisivo en la evaluación del rendimiento de la conducta del agente, por cuanto que quienes tengan la posibilidad de contar con ello, no tendrán ninguna excusa para ser agentes de la delincuencia social. Una depuración justificada podría seguir a los incrementos.
Por eso, la iniciativa de incremento salarial es acertada, además de su incidencia positiva en el estímulo moral, y en la autoridad de la propia institución.
Es de esperarse que, de aprobarse, el incremento redunde en un fortalecimiento de la seguridad ciudadana, en una reducción sustantiva de los asaltos y secuestros, del tráfico de drogas, y en el comportamiento mejorado de los agentes.
De lo contrario, la ciudadanía tiene todo el derecho a demandar medidas y sanciones para quienes fracasen en sus labores, precisamente por no hacer bien su trabajo.