El autismo poltico de Martn
LA TENDENCIA a mantener un acelerado alejamiento por parte de las autoridades centrales de los principales Organos del Estado, de lo que pueda contribuir a establecer y consolidar un verdadero Estado de Derecho Constitucional, resulta cada día más preocupante. Sumado a lo anterior, la ya señalada absurda indiferencia de numerosos ciudadanos ante las cotidianas violaciones al debido proceso, la presunción de inocencia, la supremacía constitucional, pilares fundamentales para poder actuar en la racionalización del ejercicio del poder político en nuestra formación social.
Continúan los atropellos contra las más elementales libertades públicas, continúa la remilitarización de las estructuras del Estado, continúan las escuchas telefónicas -so pretexto de combatir el crimen-; continúan las intimidaciones de las autoridades, continúan los abusos de las autoridades y la extralimitación de funciones, en medio de una peligrosa impunidad. Continúa sin desparpajo alguno la atracción fatal de las autoridades hacia un Estado policíaco, así como un progresivo desprendimiento de su obligación primaria de proteger, defender, divulgar, fortalecer los derechos humanos, los derechos económicos y los derechos sociales de los habitantes de nuestro querido país.
Resultan preocupantes las actuaciones y declaraciones que viene teniendo el señor Presidente de la República, Martín Torrijos. No contento con haber engañado a la juventud y a la población panameña con su promesa de "más empleo, más seguridad y cero corrupción", el Presidente asume, día a día, una actitud propia de lo que podemos calificar de "autismo político".
El autismo se define como la "concentración habitual de la atención de una persona en su propia intimidad, con el consiguiente desinterés respecto del mundo exterior. Su intensidad excesiva es patológica y se presenta con especial frecuencia en la esquizofrenia".
El "autismo político" que observamos practica el señor Presidente, queda de manifiesto con el poco me importa con lo que está real y verdaderamente ocurriendo en nuestro país y su desconocimiento abusivo de nuestra realidad social. La última manifestación de ese proceder la encontramos en su autoritaria decisión para con los periodistas y los medios de comunicación al exigir en días pasados, que sólo se hable de los temas que a su gobierno y a él le interesan. En efecto, el señor Presidente les dijo a los periodistas que "no le preguntaran de ninguno de los temas de interés nacional más allá del asunto para el que los había convocado". Sabido es que, una característica de los regímenes autoritarios es que en la relación poder-libertad acentúan el poder como factor de ordenación social. El autoritarismo, no lo olvidemos, no está ligado a los fines del poder, sino a la forma de su ejercicio
El autismo político de Martín está contribuyendo enormemente a convertir el presente gobierno en un gobierno de casta, lejos de todo ideal y de toda grandeza. La noción de decoro, de la rectitud y la austeridad a que están obligados ciertos funcionarios cuando ocupan determinados cargos ha sido exiliada por los integrantes del "team Martín", por incómoda.
El pasado viernes 23 de marzo de 2007 ya señalaba, en esta misma columna, algunas de las manifestaciones del "autismo político": "Y es que, para Martín y/o su team, la prolongación de su estada en el poder cobrará fuerza de necesidad a medida que empiecen a escucharse las notas de la danza de los millones de la ampliación y de las fabulosas inversiones... para que el pseudoconstitucionalismo imperante pueda desplazarse con mayor comodidad, para que la arbitrariedad tenga un manto de legalidad y que el padre putativo del régimen gobernante pueda retornar con la tranquilidad de que sus lecciones, no sólo no han sido olvidadas, ahora son aplicadas con los nuevos chicos de la gallada".
De persistir la atrofia de la conciencia constitucional que se ha apoderado del cuerpo social nacional, el "autismo político" pasaría pronto a la esquizofrenia, que es "la psicosis en la cual el enfermo presenta la pérdida del contacto con el medio que lo rodea". En otras palabras, el autismo cedería el paso al autoritarismo, que es el entorno favorito de los que han secuestrado nuestras esperanzas de mejores días.
Continúan los atropellos contra las más elementales libertades públicas, continúa la remilitarización de las estructuras del Estado, continúan las escuchas telefónicas -so pretexto de combatir el crimen-; continúan las intimidaciones de las autoridades, continúan los abusos de las autoridades y la extralimitación de funciones, en medio de una peligrosa impunidad. Continúa sin desparpajo alguno la atracción fatal de las autoridades hacia un Estado policíaco, así como un progresivo desprendimiento de su obligación primaria de proteger, defender, divulgar, fortalecer los derechos humanos, los derechos económicos y los derechos sociales de los habitantes de nuestro querido país.
Resultan preocupantes las actuaciones y declaraciones que viene teniendo el señor Presidente de la República, Martín Torrijos. No contento con haber engañado a la juventud y a la población panameña con su promesa de "más empleo, más seguridad y cero corrupción", el Presidente asume, día a día, una actitud propia de lo que podemos calificar de "autismo político".
El autismo se define como la "concentración habitual de la atención de una persona en su propia intimidad, con el consiguiente desinterés respecto del mundo exterior. Su intensidad excesiva es patológica y se presenta con especial frecuencia en la esquizofrenia".
El "autismo político" que observamos practica el señor Presidente, queda de manifiesto con el poco me importa con lo que está real y verdaderamente ocurriendo en nuestro país y su desconocimiento abusivo de nuestra realidad social. La última manifestación de ese proceder la encontramos en su autoritaria decisión para con los periodistas y los medios de comunicación al exigir en días pasados, que sólo se hable de los temas que a su gobierno y a él le interesan. En efecto, el señor Presidente les dijo a los periodistas que "no le preguntaran de ninguno de los temas de interés nacional más allá del asunto para el que los había convocado". Sabido es que, una característica de los regímenes autoritarios es que en la relación poder-libertad acentúan el poder como factor de ordenación social. El autoritarismo, no lo olvidemos, no está ligado a los fines del poder, sino a la forma de su ejercicio
El autismo político de Martín está contribuyendo enormemente a convertir el presente gobierno en un gobierno de casta, lejos de todo ideal y de toda grandeza. La noción de decoro, de la rectitud y la austeridad a que están obligados ciertos funcionarios cuando ocupan determinados cargos ha sido exiliada por los integrantes del "team Martín", por incómoda.
El pasado viernes 23 de marzo de 2007 ya señalaba, en esta misma columna, algunas de las manifestaciones del "autismo político": "Y es que, para Martín y/o su team, la prolongación de su estada en el poder cobrará fuerza de necesidad a medida que empiecen a escucharse las notas de la danza de los millones de la ampliación y de las fabulosas inversiones... para que el pseudoconstitucionalismo imperante pueda desplazarse con mayor comodidad, para que la arbitrariedad tenga un manto de legalidad y que el padre putativo del régimen gobernante pueda retornar con la tranquilidad de que sus lecciones, no sólo no han sido olvidadas, ahora son aplicadas con los nuevos chicos de la gallada".
De persistir la atrofia de la conciencia constitucional que se ha apoderado del cuerpo social nacional, el "autismo político" pasaría pronto a la esquizofrenia, que es "la psicosis en la cual el enfermo presenta la pérdida del contacto con el medio que lo rodea". En otras palabras, el autismo cedería el paso al autoritarismo, que es el entorno favorito de los que han secuestrado nuestras esperanzas de mejores días.