El avión presidencial
Mucho se ha especulado sobre la compra de un nuevo avión presidencial. Las razones para que la Presidencia de la República tenga una aeronave propia son muchas, desde las consideraciones de seguridad -no sólo de la primera autoridad del país, sino también de los pobres pasajeros que tendrían que compartir el riesgo de viajar con un presidente en un vuelo comercial- hasta las de eficiencia en el manejo del tiempo del primer mandatario, pasando por las preocupaciones sobre la probidad e independencia que implican el “pedir prestado” un avión a potentados económicos o mendigarlo a otras naciones.
Por supuesto que una nave de tal importancia no debe ser en sí misma un riesgo de seguridad, sea por su obsolescencia o por problemas de mantenimiento. Sabiendo que hay formas de adquirir este tipo de aeronaves a plazos y que podrían incluir su mantenimiento, en lugar de un solo pago, nos tenemos que preguntar por qué el secretismo y la consiguiente especulación. Si existe una necesidad justificable, entonces que se dé la explicación pública. Si lo que se busca es hacerle un favor a algún allegado, entonces están equivocando el rumbo y lo que tendrán no es un nuevo avión, sino un nuevo escándalo.