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El baile


Mencionaba en esta comunicación intermediaria entre el lector y el escritor de la era colonial panameña, no digo historiador porque me temo que no era esa su pretensión número uno sino el compartir por escrito sus apreciaciones sobre el Panamá que él vivió, cómo lo vio y cómo lo sintió.
En lo que llevamos dicho citándolo de distintos contextos de la traducción del idioma italiano en que fue escrita la obra de primero, hemos saboreado las curiosidades y las hipérboles sobre la idiosincrasia del panameño de entonces cuyo perfil en opinión del escritor, es muy positivo dejándonos con la persistente duda de que si éramos tan bien dotados y generalmente de tan acertado proceder, cuándo y cómo ocurrió la desviación en la línea hereditaria que lleva a más de alguno a afirmar que este país es una belleza pero que lo único malo son su gente....como se suele decir de otros países de nuestra América India o Afro América, de broma y de veras.
De los defectos que mencionaba Cicala y que comentábamos en la entrega anterior, solo quedó el del baile. Citémoslo.
"Otro vicio también común y que entre la gente baja llega al exceso, es el baile y el fandango. Una peste tal de bailes insolentes, que han obligado a los Obispos a fulminarlos con gravísimos anatemas, ha sido transportada desde la ciudad de Lima, emporio de todas las modas, inventora de todos los bailes más nefandos y escandalosos".
Hago un primer alto en esta cita y observo que nuestro escritor no podía disimular su desafecto por la tierra sureña. Le atribuía todo lo que le parecía malo en Panamá siempre como importado de esas tierras del Imperio Inca. Como si entitativamente fuéramos unos arcángeles los nativos de esta tierra y que por nuestra propia ocurrencia no estuviéramos inclinados también al mal. Continuemos. "Uno de los bailes más endiablados y obscenos, llamado el "malambo" que dio nombre a una calle a trasmano en el suburbio de la ciudad, por haberse bailado allí por primera vez, es en sus gestos y posturas tan feo, execrable y asqueroso que la mayoría de los jóvenes, aún los disolutos, comenzaron a abominarlo". Cómo sería, digo yo, cuando esta es la tierra donde el baile decente y el indecente han hecho patria bien pronto....como anota el escritor. "Sin embargo tenía innumerables seguidores y partidarios de manera que jamás ha sido posible desarraigarlo completamente de aquella ciudad. Todavía en mi tiempo vino otro baile de Lima, tan impío e infame que el Sr. Castañeda, obispo de Panamá inmediatamente lo fulminó con excomunión y otras penas gravísimas, y además de eso los jueces y magistrados tuvieron gran cuidado de perseguirlo y con algunos castigos y multas pecuniarias impuestas a unas pocas personas, pronto se extinguió aquella nueva peste diabólica, sin que pudiera avanzar más adelante. La vanidad y lujo en todas las mujeres nobles y plebeyas, antes era sobremanera exorbitante, aunque a las Iglesias iban muy honestas y cubiertas con sus mantos negros: al presente no hay ni puede haber vanidad, ni lujo, ni galas, por impedirlo y prohibirlo la pobreza". Barrunto que nuestro autor seleccionó estos defectos como los más salientes y dejo en el tintero el resto del ramillete.

101 años de Panamá América

 
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