default

El banano, la historia continúa


Estados Unidos rechazó la nueva propuesta del régimen bananero presentada por la Unión Europea (UE), por considerarla incompatible con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de acuerdo con informaciones procedentes del viejo continente.
México, Honduras, Panamá y Guatemala, que integran junto con Ecuador y Estados Unidos el G6, continúan evaluando la propuesta de la UE, aunque ha trascendido que lo más probable es que la rechacen.
Panamá suplía alrededor del 23 por ciento del mercado de la UE, previo al establecimiento del Reglamento 404/CE, que estableció en julio de 1993 un sistema restrictivo al banano procedente de América Latina, la llamada área dólar, otorgándole preferencias y privilegios a la fruta importada desde sus excolonias europeas de Africa, Asia y Caribe y de sus propios territorios de ultramar: España, Grecia, y Portugal.
Actualmente, Panamá, cuyas exportaciones anuales en 1997 fueron de 33.1 millones de cajas de 18.14 kilogramos, suple solamente un 15 por ciento del mercado global de viejo continente, producto del sistema de cuotas y una serie de medidas, que el istmo ha denunciado sistemáticamente, por arbitrarias y que perjudican su economía, altamente dependiente de unos pocos productos de exportación, entre los principales, el banano.
El panorama bananero panameño ha cambiado sustancialmente desde que se rompió el monopolio de Chiquita Brands en 1989, incorporando a la también transnacional norteamericana, DOLE, empresa que acaba de abandonar el sector Pacífico favoreciendo el ingreso de la tercera compañía en su orden, Del Monte Corp.
Dole, Castle and Cooke, se ha mantenido sólo con dos productores en el sector Atlántico, tras una serie de confrontaciones con los productores del Pacífico desde el inicio de sus operaciones, al no cumplir los precios pactados con los empresarios.
Panamá ha visto decrecer dramáticamente sus exportaciones desde 41 millones de cajas a las magras cifras actuales, y las estadísticas reflejan pérdidas en los últimos años de 160 millones de dólares, por el proteccionismo europeo y problemas climáticos.
Los países de América Latina que integran el llamado Acuerdo Marco, Colombia y Costa Rica, mediante el cual obtienen una mayor cuota del mercado europeo, intensifican sus acciones diplomáticas para mantener las cantidades exportables fijadas en ese pacto.
La inconsistencia del nuevo régimen europeo, cuya denuncia cobra cada día mayor fuerza, es porque viola el artículo del 13 GATT, el cual establece que no puede haber discriminación en la administración de volúmenes, ni de cuotas arancelarias para un mismo producto procedente de diversos países.
En tres oportunidades el GATT y la OMC más recientemente, han fallado a favor de los países demandantes de las normas restrictivas europeas, que no cuentan con el apoyo de unos de los principales países importadores, como lo es Alemania, que en reiteradas ocasiones ha reclamado un mercado libre para la fruta exótica.
El nuevo régimen bananero, de acuerdo con las normas de la OMC, debe estar implementado el primero de enero de 1999 a más tardar, aunque en el camino puede sufrir modificaciones producto de la inconformidad de las partes demandantes.
En el contexto de las negociaciones que se desarrollan respeto del régimen bananero, el seis de febrero próximo, se realizará en Bruselas, sede política de la Unión Europea, una reunión del Grupo de Expertos en Banano para discutir los términos de la nueva propuesta europea.
En este foro estarán representados productores, gobiernos y países importadores, el círculo que la UE no ha podido cuadrar con sus propuestas referidas al intrincado y complejo sistema de cuotas y licencias.
Panamá, en otro orden de cosas, concluyó exitosamente una negociación entre el Estado y la transnacional frutera Chiquita Brands International, Inc., empresa que comercializa el 70 por ciento de la fruta istmeña de su dos costas, Atlántico y Pacífico.
Las partes suscribieron contratos de arrendamiento de tierras y operaciones por 20 años, lo que ha favorecido la estabilidad de la empresa norteamericana en el país, la cual experimentó una sensible baja en sus exportaciones el pasado año de dos millones 255 mil cajas en relación a 1996.
De estas pérdidas, el sector Pacífico absorbió casi el cien por cien de la merma experimentada por la transnacional estadounidense, de acuerdo con cifras oficiales.
Los nuevos contratos, según los expertos, le permitirá a la transnacional mejorar su posicionamiento en el país e incrementar las exportaciones de la fruta, cuya marca Chiquita es líder en los mercados internacionales por su calidad y mercadeo.
Panamá tiene un reto de ahora en adelante en materia bananera: incrementar sus exportaciones, mejorar los ingresos, consolidar la actividad en ambas regiones, Bocas del Toro y Chiriquí, y continuar con este tradicional cultivo que aportó el pasado año 175.535 millones de dólares.
La estrategia bananera eficaz para Panamá es promover nuevos mercados a nivel internacional, como lo vienen haciendo consistente y sistemáticamente, Ecuador y Costa Rica, los dos mayores exportadores mundiales de la fruta.
Sin duda, que la crisis asiática estancará el consumo por el momento, pero la República Popular China, se ha mantenido fuera de las turbulencias bursátiles y no ha depreciado su moneda.
Este gigantesco país es una puerta abierta e invitación al comercio mundial del siglo XXI, pero el banano no debe esperar un segundo más, y transformarse en un producto de la dieta y consumo diario del dragón asiático.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América